Lo que pasó en la librería de mi viejo
Tenía veintitrés y él, cincuenta y uno. Una diferencia que, al principio, solo notaba en el número: un hueco entre generaciones, entre ritmos, entre maneras de mirar el…
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Ver las 29 categorías →Lo sensual está en los detalles: la temperatura de la piel, el temblor de una respiración. Escribo despacio, para que se sienta.
50 relatos publicados · página 2 de 3
Tenía veintitrés y él, cincuenta y uno. Una diferencia que, al principio, solo notaba en el número: un hueco entre generaciones, entre ritmos, entre maneras de mirar el…
Vos sabés, cuando una mujer de cuarenta y nueve años se mira al espejo y ya no busca perfección, sino presencia… entonces llegás vos. Veinticuatro años, piel dorada de…
Sí, lo voy a contar. No es que me arrepienta —al contrario—, pero sí me cuesta mirarme al espejo sin sentir ese calor en las mejillas, ese temblor en las manos que aún…
La primera vez que vi a Mateo, estaba leyendo un libro en el jardín del café, bajo la sombra de una higuera cargada de frutos oscuros. Yo tenía veintitrés años, y él,…
La luz del atardecer se deslizaba por las ventanas del pequeño estudio en el corazón de San Ángel, teñida de âmbar y oro. En el suelo, sobre una alfombra persa…
La puerta del elevador se abrió con un suave susurro metálico y Camila salió al piso once con el corazón latiendo con fuerza. No era la primera vez que iba allí, pero sí…
La primera vez que noté el calor de sus ojos sobre mi piel fue en una tarde de junio, cuando el sol se deshacía en mantequilla derretida sobre los tejados de ladrillo…
Yo nunca pensé que esto me pasaría. Que yo, Camila, mujer casada de treinta y dos años, madre de dos niños, fiel a su marido desde los veinte, terminaría follando contra…
La mañana se levantó espesa, con ese calor pegajoso que en Medellín no perdona ni a las siete de la mañana. En el pasillo del edificio, el eco de pasos descalzos y cajas…
La lluvia golpeaba el techo de la casa como si tuviera prisa, como si cada gota quisiera llegar al suelo antes de que se le acabara el coraje. Camila estaba sentada en…
La lluvia golpeaba suave contra los cristales de la cocina, como si alguien le hubiera pedido a la noche que hablara en susurros. Camila, de pie junto al fregadero,…
La llave giró en la cerradura con un chasquido suave, casi imperceptible, pero Elena sintió el estremecimiento en la nuca antes de abrir la puerta. No era la primera vez…
Me llamó una tarde de lunes, justo cuando el sol se deshacía en la ventana del estudio como miel derretida. No era la hora más lógica para recibir una llamada así —yo…
El vestido era de seda gris perla, ceñido hasta la cintura, con un corte que se abría apenas en la parte trasera, dejando ver una línea sutil que seguía la curva de mis…
La primera vez que vi a Daniel con sus manos sobre las caderas de mi esposa, no sentí celos. Sentí algo más sutil, más profundo: una vibración en la nuca, como cuando el…
La música latía como un pulso vivo en las paredes del loft de Lucía, un espacio amplio y moderno con pisos de madera oscura, paredes blancas y luces tenues que jugaban…
La puerta del estudio se cerró con un clic suave tras ella, y Sofía sintió el primer cosquilleo en la nuca: la certeza de que no saldría hasta que él lo decidiera. En el…
La casa de la señora Lupita, en la esquina de Insurgentes y Viena, siempre olía a comida fuerte y jabón de barra. Pero esa noche, entre los aromas de mole y chile…
Vos tenés que entender una cosa: no fue una casualidad. Fue una noche de lluvia fina, de esas que se meten por las rendijas de la ventana y te obligan a abrazarte a una…
La luz del atardecer se deslizaba por las rendijas de las persianas de madera, dibujando rayas doradas sobre el suelo de roble. En medio de la habitación, una silla de…
Sé que suena absurdo —una biblioteca, de todas partes—, pero fue allí, entre los estantes de historia local y los volúmenes polvorientos de filosofía griega, donde sentí…
La habitación estaba bañada en el tono dorado del atardecer que se colaba por la persiana entreabierta, dibujando rayas suaves sobre el piso de madera. Lucía no era una…
Nunca imaginé que aquella tarde de verano terminaría así. El calor pegaba fuerte en la piel, pegajoso y lento, como si el aire mismo se hubiera quedado quieto para…
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del departamento mientras yo ajustaba el cinturón del bathrobe que me había prestado Sofía. Apenas había cruzado el…
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