El lago de las luciérnagas
La brisa del sur traía el olor a hojas mojadas y tierra recién removida, mezclado con el perfume natural de su piel: sal, humedad y algo dulce que no lograba nombrar.…
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Ver las 29 categorías →Cuerpos sin prisa, bajo el cielo abierto. Lo sensorial, lo natural, el deseo que se toma su tiempo como el río.
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La brisa del sur traía el olor a hojas mojadas y tierra recién removida, mezclado con el perfume natural de su piel: sal, humedad y algo dulce que no lograba nombrar.…
El sol de mediodía se deslizaba entre las hojas anchas del limonero del jardín, dejando caer manchas de luz dorada sobre la piel de Catalina. Ella estaba sentada en el…
Vos sabés que siempre fui el más callado, el que se quedaba en la esquina con una birra fría y mirando. Ellas, las primas, siempre fueron el centro: risas agudas,…
La primera vez que las vi, sentí un cosquilleo en la nuca como de advertencia. Eran botas de charol negro, de tacón grueso, con un borde de cuero desgastado por el uso,…
La luz del amanecer se colaba por las rendijas de las persianas, tibio y espeso como miel derretida. Sol y calor se arrastraban sobre la piel de Valeria, que aún dormía…
La luz del atardecer se derramaba como miel espesa por las hojas de la buganvilia que trepaba por la pared del jardín trasero. Las flores, ya cerradas, mostraban su…
Aquel jueves llovió como si el cielo se hubiera olvidado de cerrar la llave del agua. Yo estaba encerrado en el estudio, con las piernas cruzadas sobre la silla de…
La lluvia golpeaba suave contra los vidrios del departamento de Mariana, en Belgrano R., mientras ella se recostaba sobre el colchón, el celular apoyado en el pecho, la…
Me llamó una tarde de viernes, cuando el sol ya se arrastraba por los tejados de Belgrano y el aire olía a polvo calentado y jazmines agostados. «¿Te acordás de mí?» —y…
La primera vez que hablé con Mateo fue por una llamada perdida. No respondí, supuse que era un error. Pero al día siguiente, un mensaje: *Hola. Perdón por el callado.…
El sol ya se había metido tras las sierras de Cuernavaca cuando las luces de las velas parpadeaban entre los palomares del jardín de la Tere. Había mariachis de baja…
El sol se deslizaba por las ventanas del estudio como un visitante tímido, dejando huellas doradas sobre el piso de madera envejecida y el espejo grande que ocupaba una…
A mí nunca se me ocurrió que una tarde cualquiera de junio, con el calor pegándole al techo de zinc como si quisiera fundirlo, terminaría con las manos temblorosas y el…
La primera vez que noté que algo había cambiado entre ella y yo fue un jueves de junio, cuando el calor ya se metía por las ventanas como un invitado incómodo. Yo estaba…
El sol se hundía tras los pinos, pintando el cielo con tonos dorados y púrpura mientras la brisa del lago arrastraba el olor a resina y tierra mojada. En la terraza de…
El calor de ayer se me quedó pegado como una segunda piel. No era el de la ciudad, ese que te agarra por la nuca y te obliga a caminar como si llevaras una manta húmeda…
La lluvia no dejaba de caer sobre Rosario, un aguacero tibio que pegaba los pelos al cuello y convertía las calles en ríos negros. En el fondo de una calle sin salida,…
El aire olía a tierra mojada y a hojas podridas, pero también a algo más sutil: el aroma del cuerpo de Lucía después de caminar bajo el sol del mediodía, una mezcla de…
La lluvia suave no era más que una bruma tibia que se arrastraba por las ventanas de la casa de madera, envolviendo el jardín en una especie de velo grisáceo. Dentro, el…
La lluvia había caído suave, de esas que no empapan pero sí empañan los cristales. En el puente peatonal de la 72, entre el humo del café recién hecho y el eco lejano de…
Me lo encontré bajo el árbol de mango que tiene la esquina de la finca, ese que se inclina como si quisiera abrazar la calle. Estaba sentado en el banco de madera…
El sol se hundía tras los eucaliptus del fondo del jardín, pintando el aire de dorado oscuro y haciendo brillar el sudor en la piel de cada uno. Yo ya estaba sentado en…
El sol caía a plomo sobre el campo, ese sol de enero que quema la piel y espesa el aire como si todo estuviera a punto de derretirse. La casa de piedra, antigua y tosca,…
La noche caía lenta sobre la casa en las afueras de Cali, envolviendo el jardín con un manto de humedad tibia y el murmullo de los grillos. La luna apenas se asomaba…
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