Me cogí a la vecina mientras mi esposa estaba de visita con sus padres
La casa de los García quedaba al fondo de la calle, entre dos pinos gigantes que filtraban la luz del atardecer en rayas doradas sobre el pasto seco. Andrés, con la…
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Ver las 29 categorías →Cuerpos sin prisa, bajo el cielo abierto. Lo sensorial, lo natural, el deseo que se toma su tiempo como el río.
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La casa de los García quedaba al fondo de la calle, entre dos pinos gigantes que filtraban la luz del atardecer en rayas doradas sobre el pasto seco. Andrés, con la…
Yo tenía 23, él 51. No era mi novio, ni mi jefe, ni siquiera un amigo cercano. Era don Rafael, el vecino del piso de arriba, el que siempre me saludaba con una sonrisa…
El garaje de la oficina estaba vacío a esa hora: 20:17, viernes, con el sol ya cayendo en ángulo plano sobre el concreto gris y polvoriento. Los otros habían ido a la…
La luz del sol ya no entraba por las rendijas de las persianas cuando Andrés apoyó su frente contra la pared del pasillo, escuchando cómo el corazón le latía fuerte en…
La primera vez que lo noté fue un jueves cualquiera, a las seis y pico de la tarde, cuando el sol ya se había rendido y se escurría por el oeste como un chicle…
Ella se fue un lunes a las seis de la mañana, con maletas grandes, un abrigo de lana que le quedaba apretado en los hombros y ese olor a vainilla y café que siempre deja…
El calor de la ciudad de México pegaba fuerte sobre la autopista; el aire vibraba como si estuviera hirviendo dentro del cilindro de una moto mal encendida. Andrés…
A veces, la tentación no llega con estruendo, sino con un susurro entre hojas de plátano movidas por el viento del atardecer. Esa noche, en la terraza de la casa de…
Aún recuerdo el olor a café recién hecho cuando abrió la puerta esa tarde. No era la primera vez que la veía en el vestíbulo, ni siquiera la primera vez que…
La primera vez que la vi con esos pantalones ajustados que le marcaban el culo como una fruta madura, agradecí que el quinto piso del edificio tuviera ese descansillo…
La primera vez que acosté con mi hermanastra fue un miércoles de lluvia, cuando el calor no daba respiro y el aire del cuarto de baño huele a humedad y jabón de lavanda.…
Llovía desde las tres de la tarde, una lluvia suave y persistente que bañaba la ciudad con ese olor a tierra mojada y humo viejo que solo el verano mexicano sabe…
Yo nunca había subido las escaleras de los vecinos con la excusa de devolverles el control remoto del televisor. Era viernes, las siete de la tarde, y la luz del sol se…
A él lo conocí en la biblioteca municipal, un viernes a las siete y media de la tarde, cuando ya el sol se había deslizado por el techo de vidrio y dejaba en el suelo…
La luz del atardecer se deslizaba por las rendijas de las persianas de madera en el departamento de Camila, teñida de ámbar suave, como si el sol mismo hubiera decidido…
Llueve desde las tres de la madrugada. Yo sigo despierto en el sofá, con la tela húmeda debajo de los muslos y el aroma a tierra mojada entrando por la ventana…
La luz del atardecer se deslizaba por la terraza de cemento de la casa de Xochitl, tibio y espeso como miel diluida en agua. El aire olía a tierra mojada, a albahaca…
No me jodas, che —yo sí me jodí, y bien jodido—, pero no fue por nada ajeno, ni por un ex que me dejó con la alma hecha mierda, ni por un mal día en el trabajo. No, no.…
La luz del atardecer se colaba por las ventanas del living de Valeria, pintando de dorado las paredes blancas y el sofá de cuero gris. Ella estaba sentada en el borde,…
El sol de mediados de junio entraba tibio por la ventana del porche de la casa vieja en El Poblado, donde las plantas de jazmín trepaban por los postes de madera y el…
Yo tenía veintitrés años, y él, cincuenta y uno. Me llamó la atención desde el primer día que mudó al departamento del fondo, al otro lado del pasillo. No por su…
Llegué a la playa a las cinco y media de la tarde. El sol ya no quemaba, pero aún colgaba pesado sobre el horizonte, teñía el cielo de naranja quemado y el mar se volvía…
Vos sabés cómo se siente cuando el tiempo se te escurre entre los dedos como arena húmeda: pesada, pegajosa, pero inevitable. Yo, que tengo veintitrés y aún creía que el…
La lluvia suave que caía sobre la ciudad no era un aguacero, sino una bruma persistente que empañaba las ventanas del café *El Rincón del Olivo*, un lugar pequeño,…
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