La cena con mi jefa
La luz del atardecer se colaba por las cortinas de seda color vino, tiñendo de rojo la piel desnuda de Sofía mientras se ajustaba el cierre del vestido de noche. No lo…
Categorías populares
Ver las 29 categorías →Categoría
Erotismo con carga emocional.
1091 relatos · página 41 de 46
La luz del atardecer se colaba por las cortinas de seda color vino, tiñendo de rojo la piel desnuda de Sofía mientras se ajustaba el cierre del vestido de noche. No lo…
Yo no soy de los que se ponen nerviosos con la oscuridad. Pero esa noche, cuando se fue la luz, el silencio se volvió pesado, como si el aire se hubiera quedado sin…
Nunca imaginé que un silencio pudiera tener peso, pero aquel día, mientras el tren se detenía con un suspiro de hierro en la estación de Retiro, sentí cómo el aire entre…
La noche bajaba espesa sobre el valle de Tequila, envolviendo las colinas con un velo de humedad y perfume a tierra mojada. Las luces del rancho La Ceiba parpadeaban…
La luz del atardecer se deslizaba por las ventanas del apartamento de Sofía como un hilo dorado que se deshacía en el polvo del aire. Afuera, la ciudad de Medellín latía…
Al día siguiente, no bajé temprano. Bajé tarde. Muy tarde. Como si con eso pudiera borrar lo que pasó. Como si el sol quemara las huellas del deseo. Pero no. El…
El sol se deshacía en el horizonte como si el cielo mismo se licuara, pintando el cielo sobre Cartagena de tonos miel, naranja y violeta. En la terraza de una casa…
La noche caía sobre la ciudad como un velo húmedo, impregnado del aroma de la lluvia reciente y el asfalto mojado. En una esquina de la avenida, donde los edificios…
Yo, que he vivido entre sedas que acarician más que manos y espejos que devuelven solo lo que quiero ver, nunca creí que un cuerpo pudiera desarmarme con tanta lentitud.…
Había llovido todo el día, una lluvia fina y persistente que no limpia, sino que empapa los techos de lámina y deja el aire espeso, como si la ciudad respirara con…
El ascensor se detuvo entre el séptimo y el octavo piso. No fue un fallo, no fue un apagón. Fue una pausa breve, casi imperceptible, como si el edificio mismo hubiera…
La luz del amanecer aún no había tomado posesión completa del cielo, pero ya se colaba tibia entre las cortinas de lino, dibujando líneas tenues sobre el suelo de…
Sí, vos sabés cómo es esto: cuando se muda alguien nuevo en el edificio, todos lo notamos. El portero lo comentó en la cocina, la señora de la lavandería lo miró de…
Vos me miraste con esa mirada que no pedía permiso, sino que lo arrebataba. Yo estaba parada en tu puerta, con el bolso apretado contra el pecho y el viento entrando por…
Ella lo miró a los ojos mientras se quitaba los zapatos, uno por uno, con una lentitud que no era teatral, sino necesaria. Cada movimiento era una decisión, un pequeño…
Recordá la primera vez que entré al jardín trasero de la casa de Elena, con esa luz dorada de tarde de otoño que se colaba entre los árboles como si tuviera cara de…
Doña Lucha llevaba viviendo en el segundo piso del edificio de la calle Azucaña casi veinte años, desde que enviudó. Alta, de caderas anchas y senos que no se habían…
Yo no creía en los milagros, pero aquella tarde, mientras la lluvia azotaba el cerro como si el cielo se hubiera puesto a llorar de rabia, empecé a pensar que tal vez…
La casa estaba en silencio, solo interrumpido por el leve chisporroteo de las velas que flotaban sobre la mesa del comedor. Habían pasado diez años desde la primera vez…
La primera vez que noté el cambio fue en el espejo del vestidor. No fue la ligera caída de los párpados ni la redondez más pronunciada en la cintura —esas son señales de…
Nunca llegué a saber si ella lo planeó desde el principio o si simplemente el vino —ese vino tinto oscuro, denso como la seda vieja— decidió por nosotros. Lo único…
La habitación no era grande, pero el aire olía distinto. No a perfume, ni a limpieza forzada, sino a cuerpo reciente, a sudor ligero que se mezcla con el calor del…
No fue en un bar, ni en un sueño, ni bajo la lluvia como en las películas. Fue en un salón de baile del tercer piso de un edificio viejo en el centro, con el aire espeso…
La lengua de Sombra dibujaba círculos húmedos alrededor del clítoris de Alma, suave como el viento que acaricia el maizal al amanecer. Ella se arqueaba en la cama, los…
Este sitio contiene relatos eróticos explícitos destinados únicamente a personas mayores de 18 años. Al entrar declaras que tienes la edad legal en tu jurisdicción y que deseas ver este contenido.
Soy menor — SalirSitio etiquetado con RTA · Compatible con control parental
Categorías populares