La música que queda entre los dedos
Me llamó una tarde de lunes, justo cuando el sol se deshacía en la ventana del estudio como miel derretida. No era la hora más lógica para recibir una llamada así —yo…
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Erotismo con carga emocional.
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Me llamó una tarde de lunes, justo cuando el sol se deshacía en la ventana del estudio como miel derretida. No era la hora más lógica para recibir una llamada así —yo…
La pantalla del laptop parpadeó suavemente, como si respirara. Clara apretó el botón de encendido con el pulgar y esperó, sentada al borde de su cama, las piernas…
La ciudad de Medellín, ese día, respiraba con calma bajo una brisa tibia que arrastraba el aroma del suelo mojado. La lluvia había cesado hacía poco, y las calles…
La luz del sol se había deslizado ya por el horizonte, dejando en el cielo una mancha de violeta y naranja suave, cuando Clara abrió la puerta de su departamento con una…
La lluvia golpeaba con insistencia las ventanas del Café de la Esquina, ese lugar donde el aroma del café recién hecho se mezclaba con el humo tenue de los cigarros…
El tren se detuvo con un suave chirrido de frenos y la pequeña estación de Guanajuato se desplomó en la penumbra de la tarde. Lucía bajó con una maleta de ruedas y una…
La lluvia fina de junio pegaba a los vidrios del *El Jardín Oculto*, un bar de barrio en Belgrano R, donde el olor a cerveza oscura, a tabaco viejo y a café recién hecho…
El aire del taller de cerámica olía a arcilla húmeda, resina quemada y sudor recién maduro. Luna encendía las luces del atardecer con un encendedor de plata, el destello…
La primera vez que la vi con claridad fue en la terraza, al atardecer. Ella estaba sentada en una hamaca de mimbre, con los pies descalzos apoyados en el suelo de…
La luz del atardecer se colaba por las persianas entrecerradas del estudio de la casa de Xochimilco, dibujando rayas doradas sobre el piso de madera. Afuera, los…
Hoy cumplí treinta y cinco, y no fue como los otros años: sin celos, sin recuerdos de ex, sin ese vacío que siempre me acompañaba desde que me fui de casa a los…
Ayer, a las tres y pico de la madrugada, cuando el calor ya no era solo del verano sino de la propia piel sudada y agotada, te escuché llegar. No por el sonido de la…
Recuerdo el calor del verano entrando por las ventanas abiertas del departamento de Laura, ese olor a sudor, perfbarba y humedad que se pegaba a la piel. Eran las once y…
Sí, sí, vos sabés quién soy. Yo soy la que vive en el cuarto piso, la de los maceteros colgados en la reja del balcón, con las flores que se me mueren por descuido y el…
El vestido era de seda gris perla, ceñido hasta la cintura, con un corte que se abría apenas en la parte trasera, dejando ver una línea sutil que seguía la curva de mis…
Sí, la primera vez que la vi, ni me fijé: era apenas una silueta detrás de la ventana del departamento que quedaba vacío desde que se fue la vieja del tercer piso. Pero…
La lluvia golpeaba con fuerza contra los vidrios de la casa de barrio Norte, una tormenta veraniega que no daba respiro. En el living, con las luces bajas y el sonido…
La luz del atardecer se derramaba por el salón como miel espesa, bañando los muebles de roble en tonos ámbar y dorado. En la pared del fondo, un espejo ovalado de marco…
La lluvia golpeaba suave contra los vidrios del departamente, ese sonido de verano que te mete hasta los huesos y te hace querer envolverte en una manta, un café…
Marcela cerró la puerta del departamento con un suspiro que no era del todo cansancio. El sol de la tarde se colaba por el balcón, bañando el piso de madera en un dorado…
La lluvia tropical golpeaba suavemente las paredes de cristal del penthouse mientras el sol se hundía en el horizonte, pintando el cielo de naranjas y morados. En la…
La primera vez que hablé con Mateo fue por una llamada perdida. No respondí, supuse que era un error. Pero al día siguiente, un mensaje: *Hola. Perdón por el callado.…
El sol se hundía tras la silueta de las montañas de Cartagena, pintando el cielo de naranjas y lavandas que parecían tejerse en el velero *La Sirena*, anclado ya desde…
La primera vez que Maya vio a Elias, él estaba agarrando una bolsa de plástico llena de limones amarillos como el sol de mediados de junio. Ella, detrás del mostrador de…
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