El Sabor del Vino y la Memoria
La tarde caía suave sobre el barrio de Palermo, dorada y lenta como un trago de Malbec envejecido en copa de cristal. En el balcón del viejo edificio de Santa Fe, con…
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Hombres maduros.
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La tarde caía suave sobre el barrio de Palermo, dorada y lenta como un trago de Malbec envejecido en copa de cristal. En el balcón del viejo edificio de Santa Fe, con…
La luz del atardecer se derramaba tibia sobre la terraza de doña Rosa, esas macetas de plástico con albahaca y perejil, la silla de malla que crujía con cada movimiento,…
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del café *El Rincón del Tiempo*, ese lugar que, pese al nombre, no parecía pertenecer a ninguna era en particular:…
Nunca pensé que una simple nota en el buzón de correo cambiaría mi vida. Yo, Elena, 47 años, viuda desde hacía cinco, con dos hijos ya mayores y una rutina tan ordenada…
A los cincuenta y tres, uno ya no se pregunta si le gustan los hombres maduros: ya no hay dudas, ya no hay vergüenza. Ya uno sabe que le gusta el peso de los hombros…
Volví a encontrármelo en el bar de la esquina, ese donde el café se sirve con leche espesa y el aire huele a galletitas de agua quemaditas y humo de tabaco barato.…
Yo vivía en ese edificio antiguo de once de Barrio Norte desde hace más de veinte años. Las paredes, los pisos de parqué desgastado por las suelas de tantos inquilinos…
La fiesta estaba a punto de terminar. En la terraza del departamento de los Martínez, el aire olía a humo de cigarro, cerveza tibia y perfume barato. Las risas se habían…
La casa de los Mendoza siempre tuvo el jardín más ordenado del vecindario. No por ostentación, sino por costumbre. Desde que se habían mudado, quince años atrás, Raúl…
El taller de Carlos estaba lleno de olor a gasolina, aceite viejo y sudor. Las luces fluorescentes parpadeaban como si estuvieran cansadas de ver tanto trabajo y tanto…
La primera vez que lo vi sentado en esa banca de madera bajo la pérgola del jardín trasero de la cafetería *La Esquina del Alma*, pensó que era un cliente más: hombre…
El aire del Hotel Majestic olía a viejo dinero y perfume caro mal gastado. Las alfombras, gruesas y rojas como sangre seca, tragaban el sonido de los pasos, pero no el…
La puerta del garaje se cerró con un suspiro ahogado, y yo me quedé ahí, en el umbral, con la botella de tequila en la mano y el corazón acelerado por la mezcla de…
Me llamé Emilio, y ese viernes de junio, con el sol ya cediiendo su furia a la brisa suave de la tarde, recordé algo que hacía años no sentía: el calor de una mano…
La primera vez que lo vi, no fue con intención. Fue un lunes de junio, con ese cielo plomizo que pone melancolía en Medellín, y yo, como siempre, sentado en el banco de…
La puerta del Café del Sol chirrió suavemente cuando entró Martín, con el sol de la tarde ya cediendo su lugar al crepúsculo. Diez años de reloj de pared, cafés oscuros…
La tarde de verano se derramaba sobre la terraza como miel espesa, dorada y pegajosa. El sol ya se deslizaba por el horizonte, pero el calor de la piedra y el sol aún…
Ya hace un año que me mudé a este condominio en Polanco, y hasta ahora —hasta este viernes—, no había cruzado más que saludos de pasillo con don Raúl. Se me hizo un tipo…
La primera vez que sentí su mirada sobre mí fue justo cuando el padre de la novia pronunció su discurso —una voz temblorosa, llena de orgullo y vino barato— y yo,…
En el rincón trasero del *Café de la Gaita*, donde el sol de mediodía apenas entraba por las ventanas empañadas y el aroma a granizado y pan de yuca se mezclaba con el…
Yo siempre he sido un hombre ordenado. Cincuenta y ocho años, canas bien peinadas, camisas almidonadas, reloj de pulsera que ni se le ocurre adelantarse. Vivo en el…
La casa de madera oscura se alzaba al final del sendero de grava, rodeada por un parque antiguo donde los álamos susurraban con el viento del atardecer. En su interior,…
El sol de la tarde se colaba entre los almendros del viejo jardín de la casona, pintando el patio de tonos cobrizos y alargando las sombras como si el tiempo se hubiera…
La primera vez que vio a Valeria con otro hombre, no sintió celos: sintió curiosidad, esa punta aguda que te hace detenerse en medio del pasillo y girar la cabeza sin…
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