El peso del tiempo
La puerta del estudio se abrió con un suave chasquido, apenas audible entre el murmullo del viento que rozaba las hojas del olivo en el jardín. Elena entró con los pies…
Categorías populares
Ver las 29 categorías →Categoría
Relatos de hombres maduros: mano firme y paciencia. Historias eróticas donde la diferencia de edad enciende.
137 relatos · página 4 de 6
La puerta del estudio se abrió con un suave chasquido, apenas audible entre el murmullo del viento que rozaba las hojas del olivo en el jardín. Elena entró con los pies…
La primera vez que la vio con claridad fue una tarde de mayo, cuando el sol de la ciudad de México caía como plomo sobre el balcón del cuarto piso. Ella estaba plantada…
Yo tenía veintitrés años, y él, cincuenta y uno. La diferencia no era solo numérica: era como si yo hubiera nacido en otro siglo, y él en el que aún recordaba el olor a…
La luz del sol se deslizaba por las ventanas del salón de actos del club, tibio y lento, como si también le costara moverse después de tantos años de polvo y silencio.…
Yo tenía veintitrés y él, cincuenta y uno. Sí, lo sé: supe la edad de don Rafael el mismo día que me llamó “niña” con esa voz ronca, como si le hubiera costado sacar las…
La primera vez que vi a Mateo, estaba leyendo un libro en el jardín del café, bajo la sombra de una higuera cargada de frutos oscuros. Yo tenía veintitrés años, y él,…
Yo tenía veintitrés cuando lo conocí, y él, Emilio, cincuenta y uno —treinta y ocho años de diferencia, un abismo que al principio me daba miedo, pero que con el tiempo…
La lluvia no cesaba desde las ocho de la noche: una lluvia tibia de verano, espesa como miel, que tapizaba la ciudad de México de luces desdibujadas y humedad en la…
La primera vez que lo vi, era un jueves cualquiera, y yo tenía veintitrés años: pelvis estrecha, piel suave, y un par de tetas que me dolían si me ponía algo ajustado.…
La primera vez que lo vi, no era para mí. Yo tenía veintitrés, él cincuenta y uno. Eso supe al oírle hablar con la dueña del café: “Doña Marta, ya no es que me falte…
Vos tenés que entender una cosa: yo no andaba buscando nada. Veintitrés años, una carrera a medio caminar, un piso alquilado en Belgrano R, y la costumbre de ir a ese…
La lluvia había comenzado a las cuatro y media, una lluvia fina pero persistente, como si el cielo de Medellín hubiera decidido lavar el polvo de una semana de trabajo.…
Yo soy Santiago, tengo 51 años, y vivo en este edificio desde hace trece. El edificio antiguo, de paredes que respiran historia y ascensor que se detiene como si pensara…
La luz del atardecer se deslizaba por las ventanas del pequeño estudio en el corazón de San Ángel, teñida de âmbar y oro. En el suelo, sobre una alfombra persa…
La puerta del departamento 3B se abrió con un clic suave, y Lucía se detuvo en el umbral, con el corazón en la garganta. Tenía veinticinco años, pelo castaño oscuro…
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del hotel San Francisco, un edificio antiguo de fachada dorada y cristales empañados, en el centro histórico de…
La lluvia ligera pegaba a la ventana del tren regional como un beso tibio y persistente. Clara, de veinticuatro años con una mirada que ya había leído demasiados finales…
La puerta del barrio cerró con un suspiro de aluminio oxidadas y el aire se cargó con el olor a caucho quemado y café recién hecho. Él estaba en su rincón habitual: la…
Nunca pensé que una sesión de *El amor en los tiempos del cólera* terminaría con mi corazón latiendo tan fuerte entre los senos y las piernas temblorosas, ni que la voz…
La puerta del taller se abrió con un chirrido suave y la luz del mediodía entró cortada en tiras doradas sobre el concreto. Clara entró con los pasos lentos de quien…
La puerta del elevador se abrió con un suave susurro metálico y Camila salió al piso once con el corazón latiendo con fuerza. No era la primera vez que iba allí, pero sí…
Nunca pensé que una taza de café me llevaría a sentirme tan expuesta, tan deseada, tan viva. Lo vi por primera vez hace tres semanas, sentado en la esquina de la sala…
La lluvia fina de junio manchaba el vidrio del local como una lágrima lenta. Santiago no era de los que esperaban bajo los toldos de los bares a que la tormenta pasara;…
La primera vez que lo vi, el semáforo estaba en rojo y él esperaba con las manos en los bolsillos de su abrigo largo, los hombros un poco encorvados como si el mundo…
¿Te gustó? Te aviso cuando suba algo nuevo 🔥
Sin spam. Un toque y listo — no necesitas cuenta.
¡Listo! Te avisaré cuando haya algo nuevo. 🔥
Guardado en este dispositivo
Crea una cuenta para no perderlo, en cualquier dispositivo.
Este sitio contiene relatos eróticos explícitos destinados únicamente a personas mayores de 18 años. Al entrar declaras que tienes la edad legal en tu jurisdicción y que deseas ver este contenido.
Soy menor — SalirSitio etiquetado con RTA · Compatible con control parental
Categorías populares