La danza del viento y la seda
La ciudad, aún dormida bajo una capa tenue de niebla matutina, guardaba sus sonidos en el silencio de las calles empedradas. En el tercer piso de un edificio art decó,…
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Relatos heterosexuales en general.
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La ciudad, aún dormida bajo una capa tenue de niebla matutina, guardaba sus sonidos en el silencio de las calles empedradas. En el tercer piso de un edificio art decó,…
La luz del atardecer se colaba por las persianas enrolladas de la cocina, dibujando rayas doradas sobre el mármol frío. Renata ajustó el delantal de algodón crudo que…
Recuerdo el calor del asfalto aún hirviendo cuando bajé del camión, los pantalones pegados a la piel por el sudor y el corazón en la garganta. Dos años sin verla. Dos…
La luz del atardecer se colaba por las cortinas entreabiertas, teñida de dorado y cálida, como el tono de la piel de Daniel cuando se sacudió la camiseta mojada de sudor…
No sabía si llorar o gemir cuando sus dedos rozaron mi clítoris por primera vez. No era un clítoris falso, no era una ilusión, no era algo que me hubiera inventado por…
Te vi subir las escaleras esa tarde, y me quedé quieto, con el vaso de fernet medio vacío en la mano, como si el tiempo se me hubiera petrificado en el umbral del…
Llovia suave en Medellín, esa lluvia que no moja tanto como humedece, como recordatorio de que el cielo también tiene ganas de algo. Valentina bajaba la calle con los…
Suponés que después de vivir veinte años en el mismo edificio, conocés a los vecinos por lo menos de oído, por la puerta entreabierta, por el eco de las risas en el…
Sí, capaz suena raro escrito así, pero fue exactamente eso lo que pasó. Me comí a mi jefe. Y no en sentido figurado, carajo. Lo cogí con los dientes, con las uñas, con…
La luz del sol ya se había esfumado tras los cerros de Envigado, dejando un cielo teñido de púrpura y naranja, como una seda quemada por el fuego lento del atardecer. En…
El ascensor se detuvo entre el piso 12 y el 13 con un chasquido seco, como un hueso quebrándose. Las luces parpadearon una vez, dos, y se mantuvieron tenues, apenas…
Apenas subí al elevador, sentí el calor en las orejas. Él ya estaba adentro, con su camisa blanca un poco arrugada, los botones del cuello abiertos como invitación. Me…
La luz del sol aún no había roto el horizonte, pero en el dormitorio de Ana, el aire ya vibraba con el calor que no necesitaba del sol para existir. Lucas estaba tendido…
La casa de Lucía olía a vino barato, tabaco de sobremesa y esencia de gardenia que no lograba tapar del todo el sudor y el deseo. Eran las once y media de un viernes de…
La primera vez que lo vi en la pantalla del celular —no su cara, claro, solo el nombre que puso: *Santi.el.jardinero*— pensée que era un error. Me había equivocado de…
La luz del atardecer se colaba por las rendijas de las persianas entreabiertas, dibujando rayas doradas sobre el suelo de madera del cuarto de invitados. Eran las cinco…
La casa de Valeria quedaba en un callejón tranquilo de Coyoacán, entre muros encalados con manchas de humedad y macetas de geranios rojos que sangraban color bajo el sol…
Yo había llegado a Montevideo por la tarde, después de un vuelo que me dejó los huesos hechos polvo, pero con la cabeza despejada: me había desprendido de todo —del…
Yo jamás pensaba que me iba a encontrar en medio de una orgía, pero a veces la vida te da sorpresas que ni el más atrevido soñaría. Todo empezó cuando mi vecina,…
El aire del Hotel Majestic olía a viejo dinero y perfume caro mal gastado. Las alfombras, gruesas y rojas como sangre seca, tragaban el sonido de los pasos, pero no el…
Me subí al tren con la ropa still sudorosa del aeropuerto, los tacones duros de caminar entre terminales, y el olor a perfume barato y café malo pegado a la piel. Había…
La lluvia de junio había dejado el aire pesado, cargado de humedad y olor a tierra mojada. En la terraza del bar *El Jardín*, entre las calles de Roma Norte, Emilio…
La luz del extractor se encendió con un zumbido suave y parpadeante, iluminando la cocina en un tono amarillento y cálido. Fuera, la lluvia golpeaba con fuerza contra…
En la esquina del barrio La Candelaria, donde el sol se mete entre los balcones como un enamorado que no sabe cuándo retirarse, caminaba Valentina con su falda ceñida y…
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