La ventana del quinto piso
En el quinto piso del edificio *Las Acacias*, en la colonia Roma Norte, vivía Arturo. No era un hombre de hábitos extravagantes, ni tenía afición por lo místico ni por…
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En solitario.
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En el quinto piso del edificio *Las Acacias*, en la colonia Roma Norte, vivía Arturo. No era un hombre de hábitos extravagantes, ni tenía afición por lo místico ni por…
Me despierto con el sol ya alto, pero no es la luz la que me tira de los párpados —es el recuerdo de algo que aún arde en la piel. Ayer, al caer la tarde, dejé sobre la…
La puerta del taller de marroquinería sonaba como un suspiro al abrirse: un crujido suave, casi discreto, que solo saben dar los viejos goznes bien aceitados y los…
Yo vivía en el quinto piso, al lado del edificio nuevo, donde las paredes aún olían a cemento fresco y a polvo de aluminio. A la derecha, la ventana del departamento 5B…
La casa de la calle Serrano estaba ardiendo. No por el calor del sol de enero que pegaba fuerte en los vidrios, sino por el cuerpo a cuerpo que se desató alrededor de la…
La casa respiraba con ella. No era un decir, sino una certeza que Elena sentía en los pies descalzos sobre el piso de madera, en el leve crujido del aire espeso, en el…
El sol de la tarde se colaba entre las cortinas blancas del estudio, dibujando rayas de luz dorada sobre el suelo de madera. El aire olía a eucalipto y a piel caliente.…
El router parpadeaba con una luz roja intermitente, como si estuviera nervioso. A las 22:47, mientras la ciudad se iba apagando entre cortinas corridas y perros que…
A las siete y media de la tarde, con el sol todavía colándose entre las persianas de madera, Sofía dejó la puerta entreabierta mientras desarmaba cajas en su nuevo…
El agua caía caliente sobre su cuerpo, deslizándose por la curva de sus hombros, bajando entre sus pechos, mojando cada centímetro de piel que el vapor del baño había…
La casa estaba en silencio, como si el aire mismo se hubiera puesto de acuerdo en no moverse. Solo el leve zumbido del ventilador de techo rompía la quietud, girando…
Nunca imaginé que perdería la virginidad en un faro. Mucho menos con un hombre. Pero ahí estaba yo, desnudo sobre una cama de hierro forjado, con las piernas abiertas y…
La casa estaba vacía, como siempre a esa hora. Las seis de la tarde en Medellín, con ese sol que se cuela entre las cortinas de encaje y pinta rayas en el piso de…
Era jueves, y el calor pegaba como una manta húmeda. Valeria se despojó de la camiseta y se puso solo un short de algodón, sin bragas, como le gustaba cuando el sol se…
La primera vez que lo vi fue en una pantalla pequeña, borrosa por la humedad del baño. Yo me estaba secando el pelo con una toalla, el vapor aún flotando alrededor,…
Nunca pensé que un simple “hola” por mensaje me pondría tan nervioso. Era de madrugada, casi las dos de la mañana, y yo, como todos los viernes, estaba en mi cama con el…
La casa respiraba en silencio, pero no dormía. Vos no dormías. Eran las dos y cuarto de la mañana y el calor de Buenos Aires colgaba espeso del techo, como un manto…
La pantalla parpadeó con el ícono verde de Zoom y mi corazón dio un vuelco. Él no me había mandado foto desde hace tres días. Solo mensajes cortos, juguetones, cargados…
La pantalla se iluminó con un suave destello azul, como si la noche misma hubiera decidido susurrarle su nombre. Lucía apoyó la frente contra el cristal frío del…
Nunca pensé que un par de zapatos me llevaría a perder el control. Fue en casa de Érika, mi ex, esa que aún me mandaba mensajes a las dos de la mañana —no para reanudar…
El aire en el apartamento de la carrera 7ª con 40 se volvió espeso como miel hervida. Mariana, de 28, cuerpo moreno, curvas que se marcaban bajo la camiseta de algodón…
En el segundo piso de un edificio de ladrillo visto, en una esquina donde el calor del verano se estanca entre los muros, hay una ventana que nunca se cierra por…
El viernes en Medellín caía lento, con ese calor pegajoso que se le mete a uno por la camisa y no lo suelta hasta la noche. En un quinto piso de Laureles, sin ascensor y…
Hace tres noches que no duermo como debería. No desde que ella llegó. No desde que Natalia, con su mirada de humo y labios que parecen hechos para tragar más que…
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