El intercambio del Hotel Oceánico
La primera vez que vi a Lucía con los ojos de otro hombre, sentí un cosquilleo en la nuca —no de celos, sino de algo más vivo, más húmedo—. Éramos cinco años casados,…
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Ver las 29 categorías →Hoteles, trenes, ciudades que no son la mía. Los mejores encuentros pasan lejos de casa, y yo los colecciono en relatos.
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La primera vez que vi a Lucía con los ojos de otro hombre, sentí un cosquilleo en la nuca —no de celos, sino de algo más vivo, más húmedo—. Éramos cinco años casados,…
Yo no creí que me iba a pasar, la muy jodida. Venía de Bariloche, agotada del fin de semana con las amigas, y me subí al tren nocturno rumbo a Buenos Aires con la idea…
La estación de Cali se fundía en el calor del mediodía: el asfalto temblaba, los gallinazos se posaban en los postes de luz como si también ellos estuvieran esperando el…
La lluvia golpeaba suave contra las ventanas del hotel El Árbol de la Vida, en Guanajuato. No era una tormenta torrencial, pero sí persistente, como si el cielo hubiera…
El tren que parte de Bucaramanga a Medellín suele estar medio vacío a esa hora: 6:47 p.m., justo cuando el sol se pone entre las montañas y tiñe todo de naranja y…
La estación de Medellín olía a café recién hecho, gasolina y sudor de gente apresurada. Mariana, con su falda corta de lunares y los pies descalzos dentro de sandalias…
La lluvia golpeaba con fuerza contra las ventanas del viejo hotel colonial de San José, donde las gotas se deslizaban como dedos curiosos sobre el cristal empañado.…
El calor en Medellín era de perros, pegajoso y denso, pero en el Alto de la Cuadra, donde el viento soplaba más fresco y las nubes rozaban los techos, el clima no…
La primera vez que la vi en el lobby del hotel Alvear, con ese traje de viaje gris oscuro y los tacones altos que le marcaban la cadera como una promesa, pensó que era…
El tren expresó dejó atrás la estación de Querétaro con un silbido agudo y un crujido metálico, como si se estirara después de una larga siesta. A bordo, el aire…
Yo ya tenía las piernas temblorosas antes de que el tren arrancara, no por el vaivén de las vías, sino por el tipo que iba sentado frente a mí. Alto, de hombros anchos,…
Yo tenía veintitrés años y acababa de terminar la carrera de diseño. Mi madre me había regalado un viaje de despedida: una semana sola por el centro del país. Apenas…
Me llamo Lucía, tengo cuarenta y nueve, y aunque ya no uso tacones de aguja ni me pinto los labios como en los años 2000, sigo teniendo esa chispa que no se apaga con el…
En el vestíbulo del Hotel El Árbol, en Recoleta, donde el mármol resplandecía bajo las lámparas de bronce y el aire olía a cera de roble y perfume caro, Lucía —con su…
Yo no creía en los encuentros fortuitos. Creía en los planes, en los horarios, en los asientos reservados. Pero aquel jueves, cuando subí al tren regional que iba de…
La lluvia golpeaba con insistencia las ventanas del Camino Real Inn, ese hotel de paso en la carretera a Puebla que olía a limpieza industrial y café barato. Daniela se…
La luz del tren se deslizaba suave por los pasillos, como una lengua tibia que acariciaba las ventanas empañadas. Afuera, la lluvia golpeaba suavemente el cristal, pero…
El tren cruzaba la llanura bajo un cielo que aún no decidía si llover o brillar, y dentro del compartimento, entre el olor a café recién hecho y el leve crujido del…
La lluvia fina de Lisboa se deshacía en vapor sobre el asfalto húmedo cuando entré al Café do Atrio. Tenía veintitrés años, el maletín de piel marrón con las anotaciones…
El tren que partió de la Estación Central de México rumbo al sol del sur iba medio vacío, con el aire acondicionado pitando suave y el ritmo metálico de las vías…
Luisa apretó el botón de grabación del audio en WhatsApp, respiró hondo como si se lanzara al vacío, y susurró: —¿Te acuerdas de aquella vez que nos vimos en…
Yo no planeé nada. Solo subí al quinto piso del Hotel del Norte con la llave magnética que el recepcionista me entregó con una sonrisa neutra y una mirada rápida que no…
La lluvia fina de Medellín se pegaba como lágrimas de cristal al cristal del tren que subía por la ladera, entre jardines colgantes y flores de colibrí que brillaban…
El tren 72 hacia el norte del país partió con quince minutos de retraso, y el aire acondicionado zumbaba como un colibrí cansado. Clara se acomodó en el último asiento…
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