Me acosté con la alumna de 23 años que me había dejado sin aliento en clase
La primera vez que la vi, me costó trabajo no dejar caer el marcador de la pizarra. Tenía veintitrés años, me dijo al final de la primera clase —yo, cincuenta y uno—, y…
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Ver las 29 categorías →Seduzco con palabras antes que con manos. Lo lento, lo verbal, esa tensión que se construye frase a frase hasta que ya no aguantas.
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La primera vez que la vi, me costó trabajo no dejar caer el marcador de la pizarra. Tenía veintitrés años, me dijo al final de la primera clase —yo, cincuenta y uno—, y…
La primera vez que volví a tocarla después de la ruptura no fue con intención de placer. Fue un acto de reconciliación con mi propio cuerpo, casi ritual: manos limpias,…
Yo estaba en el balcón, tomando un pulque con hielo y limón, mirando cómo el sol se iba desdibujando tras los techos de concreto de la colonia Roma. El calor still…
La primera vez que me cogí a la hija de mi jefe fue un jueves de lluvia, y yo no tenía ni idea de que iba a pasar. Ella entró a mi oficina con los zapatos mojados, el…
Carlos era hombre de hábitos. Cada mañana a las 7:45, salía de su apartamento en el piso 12 del edificio Las Azaleas, con saco gris, corbata oscura y una taza de café…
Vos sabés cómo es cuando vivís tanto tiempo con alguien que hasta el silencio se vuelve familiar, casi cómoda la rutina, pero también insostenible en sus puntos más…
La lluvia golpeaba suave sobre el techo de zinc cuando Clara se sentó en el sofá, justo frente a Juan, con las piernas juntas y las manos entrelazadas sobre el muslo. Él…
Yo siempre había creído que el deseo se instalaba de golpe: un mirada cruzada, un roce accidental, algo que te paralizaba y te hacía sentir que el aire se volvía espeso.…
Ella tenía veintitrés años, piel cálida como el cafécito recién pasado, ojos oscuros que parecían guardar secretos que aún no sabía que tenía, y una curva en la cintura…
La terraza de la quinta de los Mena olía a jazmín marchito, café quemado y sudor de hombre que ya llevaba dos horas con la camiseta empapada. Carlos, el dueño, había…
Yo no creí que llegaría a hacerlo. No por vergüenza, no por moralidad, sino por miedo: miedo a romper la familia, a que mi hermano lo supiera, a que la mirara de otra…
Llevaba siete meses sin besarla, sin rozar su piel con la intención de desearla. No por falta de ganas —que las tenía, más intensas cada día—, sino por respeto. Por el…
La primera vez que sentí el calor de su piel contra el mío fue un jueves cualquiera de mayo, cuando la lluvia golpeaba con fuerza los vidrios de la casa de mi cuñada, en…
La luz del atardecer se colaba por las persianas de madera, estrechando en el suelo de encino las mismas bandas doradas de siempre: tres líneas paralelas, estables, casi…
La sala estaba iluminada únicamente por una lámpara de pie de bronce, con pantalla de terciopelo carmesí que proyectaba círculos cálidos sobre el suelo de madera oscura.…
A veces, la soledad no es ausencia, sino presencia excesiva de uno mismo. Esa mañana, el sol entraba por la ventana del estudio como un invitado incómodo: insistente,…
La luz del atardecer se colaba por las persianas de madera del estudio de Federico, dejando rayas doradas sobre el piso de terracota y acariciando los bordes de los…
Yo era veintitrés, con una piel que aún no sabía que se marchitaría, y un cuerpo que parecía hecho para ser admirado, no para ser dominado. Él tenía cincuenta y dos, y…
La lluvia golpeaba con persistencia contra las ventanas del edificio cuando ella tocó el timbre. No era inusual: los vecinos del cuarto piso, el de al lado, incluso el…
Elena se sentó frente a la mesa de madera oscura, con las manos entrelazadas y los codos apoyados, los dedos tensos. Frente a ella, el micrograbador plateado brillaba…
A los cuarenta y dos años, aún recuerdo el olor a cedro y azahar del invernadero donde todo comenzó: una mañana de junio con el cielo tan claro que parecía haberse…
La luz de la tarde se colaba por las rendijas del estore, pálida y tibia, como un beso lento. En la terraza del departamento de La Condesa, Mariana movía la cuchara en…
La primera vez que Elena abrió la puerta con esa sonrisa que no era del todo inocente, Diego tenía veinticuatro años y ella, cuarenta y nueve. Él acababa de mudarse al…
La primera vez que la vi, estaba sentada al fondo del *Café de la Estación*, con los codos apoyados en la mesa de madera, los dedos rodeando la taza humeante y los ojos…
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