La primera vez que Daniel me vio sin camisa
Era jueves, tarde de lluvia fina que no mojaba pero sí empañaba las ventanas del apartamento de Daniela. Ella limpiaba el polvo de los estantes con lentitud, con esa…
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Ver las 29 categorías →Cuento desde adentro, en voz baja. Lo que una piensa, lo que una calla, lo que una termina haciendo cuando nadie mira.
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Era jueves, tarde de lluvia fina que no mojaba pero sí empañaba las ventanas del apartamento de Daniela. Ella limpiaba el polvo de los estantes con lentitud, con esa…
Yo sé que es una mala idea desde el primer día que lo vi subiendo las escaleras con la camiseta mojada de sudor y los biceps como pelotas de tenis, pero no pude…
La lluvia golpeaba suave contra las ventanas del Café de los Espejos, ese rincón de Recoleta donde el tiempo parecía haberse olvidado de correr. A las cuatro y pico de…
La luz del atardecer se colaba por las persianas entreabiertas del consultorio, dibujando rayas doradas sobre el suelo de madera. Ana — Ana B., como anotaba en su agenda…
Me llamo Lucía y trabajo en una agencia de marketing desde hace tres años. Mi jefe, Martín, es un tipo de esos que entrás al office y ya te tensás solo por la forma en…
Lucía vivía en el quinto, piso 5, justo encima de donde estaba yo en el cuarto. Solía verla cuando salía al ascensor, con sus blusas ajustadas, el culo redondo marcado…
La luz del sol ya se había esfumado atrás del edificio de vidrio, dejando que la ciudad entrara por ventanas grandes como cuadros vacíos, iluminando el piso de madera…
Sospechaba que la vecina del fondo andaba con alguien desde que la vi una tarde, a través de la rendija del persiana medio corrida, con la camiseta mojada de sudor y el…
La luz del atardecer se colaba por las rendijas de las persianas de su departamento, teñida de ámbar suave. Elena apoyó la copa de vino tinto sobre la mesa de madera,…
Yo nunca pensé que un cinturón podría ser tan sensual —hasta que lo vi colgando del respaldo de la silla de cuero en su oficina, después de que cerrara la puerta tras de…
La primera vez que crucé el umbral de su casa, el aire olía a cera de abeja y a madera envejecida. No había luces neon ni música ambiental, ni siquiera velas ardiendo…
Nunca pensé que un simple brindis en una fiesta de cumpleaños pudiera cambiarlo todo. Ella estaba en el baño. Él, con una copa de vino en la mano, me miró fijo, sin…
La primera vez que sentí su olor en la cocina fue un miércoles de julio, cuando el calor no daba respiro y el aire se volvía espeso como miel hervida. Adriana —mi…
La primera vez que noté la mirada de Federico fue en la reunión trimestral. Yo tenía veintitrés, acababa de entrar como asistente de dirección y él, con sus cincuenta y…
Yo no buscaba esto. Me llamó por la puerta de aluminio que da al balcón de su apartamento, ese que tiene las macetas de albahaca y el toldo medio desclavado. Se llamaba…
Eran casi las once de la noche y la casa estaba en silencio, salvo por el zumbido del refrigerador y el crujido del piso al caminar. El resto de la familia había ido a…
Julián lo notó desde el primer día que se mudó al apartamento 304: la puerta del cuarto de al lado, el 303, nunca se cerraba del todo. Siempre dejaba una rendija de unos…
María Fernanda tenía treinta y dos años, piel morena clara que se doraba con el sol de Medellín, y un cuerpo que, aunque ya no era el de los veinte, había madurado como…
La primera vez que se quedaron solos en la casa de los padres, ella estaba lavando los vasos de la cena. Él, sentado en el sofá, con los calcetines desiguales y el…
La luz del atardecer se filtraba por las persianas de madera en el estudio de Leo, teñida de ámbar y polvo dorado. En el suelo, una colcha tejida a mano cubría el…
Yo sabía que era una mala idea subir con él en el elevador después de las diez de la noche. El edificio estaba casi vacío, y el aire cargado de silencio y de ese olor a…
Era viernes y hacía un calor de perros en el fraccionamiento Las Águilas. El sol ya se había metido tras los cerros de Atizapán, pero el concreto de la terraza de la…
Me llamo Lucía y vivo en ese edificio de once pisos que todos conocemos pero nadie comenta: los muros están descascarados, el ascensor gime como un animal herido y el…
Sí, lo sé: suena a chiste de fiesta de empresa, pero me pasó de verdad. Y no fue por alcohol, ni por la presión de la fiesta, ni por esa tontería de “ya nos conocemos…
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