El Contrato de la Seda
Yo no buscaba dominar ni ser dominada. Buscaba, simplemente, sentir algo más que la monotonía de mis días: reuniones interminables, café sin azúcar, y la sensación de…
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Erotismo con carga emocional.
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Yo no buscaba dominar ni ser dominada. Buscaba, simplemente, sentir algo más que la monotonía de mis días: reuniones interminables, café sin azúcar, y la sensación de…
Luz dio un suspiro mientras cerraba la puerta del estudio. El aire estaba cargado del olor a papel viejo, tinta seca y la ligera humedad del verano que ya se insinuaba…
Vos tenés que saber que no arranqué esto como un acto de rebeldía, ni como un capricho de fin de semana. Empezó con una llave. Una llave vieja, de bronce oscuro, que…
La lluvia golpeaba contra los vidrios del departamento como quien llama con urgencia, y el cielo de Buenos Aires se había vuelto oscuro y pesado, de esos que anticipan…
Me llamó a las 2:17 de la madrugada. No sonó el celular: vibró en la mesa de noche, como un latido ahogado. Lo tomé sin prender la luz y vi su nombre: *E*. No dijo…
Yo nunca pensé que un simple intercambio de café se volviera el preámbulo de una noche que aún me hace cosquillas en la piel solo con recordarla. Todo empezó como…
La habitación no tenía ventanas. Solo una lámpara de pie con pantalla de terciopelo rojo, colocada en un rincón, proyectaba una luz cálida y tibia que se extendía en un…
El aire del Hotel Majestic olía a viejo dinero y perfume caro mal gastado. Las alfombras, gruesas y rojas como sangre seca, tragaban el sonido de los pasos, pero no el…
La lluvia golpeaba suave contra las ventanas de la casa de los padres de Laura, ese refugio de barrio El Poblado que siempre olía a café recién hecho y madera vieja.…
La lluvia de junio había dejado el aire pesado, cargado de humedad y olor a tierra mojada. En la terraza del bar *El Jardín*, entre las calles de Roma Norte, Emilio…
A mí nunca se me ocurrió que una tarde cualquiera de junio, con el calor pegándole al techo de zinc como si quisiera fundirlo, terminaría con las manos temblorosas y el…
En la esquina del barrio La Candelaria, donde el sol se mete entre los balcones como un enamorado que no sabe cuándo retirarse, caminaba Valentina con su falda ceñida y…
La casa de la abuela estaba en llamas de sol. Junto al albero de los limones, donde el aire temblaba como hojalata al fuego, Tomás dejó caer las llaves del camión en la…
Nunca pensé que un viernes cualquiera terminaría conmigo sentado en una hamaca de mimbre, con las piernas abiertas y una botella de mezcal vacía a un lado, mientras…
La lluvia comenzó a caer sin previo aviso, como si el cielo hubiera decidido cerrar el día con un suspiro húmedo. Lucía apagó la pantalla del computador, estiró los…
La primera vez que Clara notó la textura del cuero bajo sus dedos fue por accidente: una cartera olvidada sobre el respaldo de una silla en la biblioteca universitaria.…
La luz del atardecer se deslizaba por los ventanales del quinto piso como una caricia lenta, dorada y cálida, rozando el borde de las macetas con plantas silvestres que…
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del café cuando entraste, con esa chaqueta mojada y el cabello castaño pegado a la frente, como si el cielo te hubiera…
Recuerdo el olor a humo de leña que flotaba en el aire cuando entré a la terraza de mi casa. Lucía me había llamado esa tarde con una risita juguetona: “Oye, ¿te parece…
La luz del atardecer se deslizaba por las rendijas de las persianas de madera, dibujando rayas doradas sobre el suelo de baldosas frías. En la cocina, con las manos…
La primera vez que te vi, sentí como si el aire se hubiera hecho más denso, como si el pub de *El viejo oeste* —ese lugar medio abandonado en la esquina de callao y…
La lluvia golpeaba las ventanas como puños desesperados mientras yo, sentada en el sofá de su casa de campo, sentía cómo el calor subía por mi cuello. Mi cuñada, Elena,…
La verdad es que nunca pensé que me iba a acostar con un hombre que apenas si conocía —menos aún con uno que era amigo de mi esposo—, pero la noche del 28 de mayo,…
La luz del atardecer se colaba por los ventanales de cristal esmerilado del *Hacienda Las Moras*, bañando en dorado suave el suelo de cantera. Doña Valeria —cuarenta y…
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