La primera vez que me miraste como si pudieras devorarme
Fue en una casa prestada, al sur de Oaxaca, donde el aire no se mueve y el calor pega la ropa al cuerpo como una segunda piel. Yo llevaba un vestido ligero de algodón,…
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Primeras experiencias.
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Fue en una casa prestada, al sur de Oaxaca, donde el aire no se mueve y el calor pega la ropa al cuerpo como una segunda piel. Yo llevaba un vestido ligero de algodón,…
El sol de la tarde se colaba entre las cortinas blancas del estudio, dibujando rayas de luz dorada sobre el suelo de madera. El aire olía a eucalipto y a piel caliente.…
A las siete y media de la tarde, con el sol todavía colándose entre las persianas de madera, Sofía dejó la puerta entreabierta mientras desarmaba cajas en su nuevo…
En la casa al final del camino, donde el viento se enreda entre los árboles y el sol cae en franjas doradas sobre el suelo de madera, vivía Clara. No era una casa…
Fue un viernes de mayo cuando lo conocí, con las nubes bajas sobre la ciudad y el aire espeso de humedad. Yo estaba en el tercer piso del edificio viejo de la avenida…
Yo nunca creí que algo así me fuera a pasar a mí, de verdad. Si me hubieran dicho hace un mes que iba a terminar desnudo en la cama de mi vecina, riéndome entre besos,…
Yo nunca creí que algo así me fuera a pasar, de verdad. Uno piensa que esas cosas solo pasan en las novelas o en las películas, donde todo es muy teatral, con música de…
La casa de verano en Luján olía a eucalipto y a tierra húmeda después de la lluvia. El silencio era espeso, solo roto por el zumbido de un mosquito cerca de la ventana…
Yo nunca creí que un día iba a coger entre cajas de cartón, con el polvo de los muebles viejos en la boca y las nalgas sudadas pegadas al piso de madera, pero aquí…
Hace tres veranos, cuando el calor se clavaba como una espina en el aire y el sol fundía los bordes de las calles de Cartagena, conocí a Mateo en la terraza de un viejo…
Yo nunca creí que esto me pasaría a mí. Soy Valentina Ruiz, tengo cuarenta y dos años, viuda desde hace cinco, y desde entonces he vivido en esta casa de dos pisos en la…
La primera vez que notó el olor fue un miércoles a las ocho y pico, cuando bajaba el basurero. Ella estaba en el rellano del quinto, frente a su puerta, con una bolsa de…
Yo nunca quise mudarme al edificio de la esquina, ese de ladrillo visto y ventanales oscuros que parece sacado de una novela barata de misterio. Pero la vida, chingada…
Nunca imaginé que perdería la virginidad en un faro. Mucho menos con un hombre. Pero ahí estaba yo, desnudo sobre una cama de hierro forjado, con las piernas abiertas y…
En la estación de Cuautitlán, cuando el sol ya se escondía tras los cerros y el aire espeso del poniente cargaba olor a tierra mojada y hierbabuena, llegó él. Trajeado,…
El cloro flotaba en el aire como un eco persistente de la tarde, mezclado con el leve aroma a champú de coco que ella había dejado en el vestidor. El agua del carril…
Nunca pensé que diría esto en voz alta, pero la primera vez que le pedí a alguien que me atara, fue un lunes por la tarde, en medio de una lluvia torrencial que no…
La cajuela del coche chirrió al abrirse, como si también estuviera cansada del calor de la ciudad. Emiliano, sudado y con la camisa pegada a los omóplos, sacó la primera…
Vos no sabés cómo me quedé cuando te vi aparecer con esa caja en las manos, sudada la frente, el pelo oscuro pegado a la sien, los muslos tensos bajo el short de jean…
La primera vez que toqué una concha así, con la intención clara y el corazón disparado, fue en la fiesta de mi prima Lucía. Veinte y tantos, yo con esa mezcla de…
La lluvia golpeaba el empedrado del centro como si el cielo se hubiera puesto a rezar con piedras. En el quinto piso de un edificio antiguo, con escaleras de hierro…
Clara siempre había guardado los zapatos como si fueran reliquias. No por su valor monetario —algunos eran baratos, otros caros— sino por la memoria que llevaban impresa…
La tarde caía lenta sobre el barrio residencial, ese tipo de atardeceres cálidos que pintan las casas de un naranja sucio y hacen brillar el polvo en el aire. En la…
Me llamaba Ana. No era difícil de recordar, pero tampoco destacaba entre las docenas de nombres que cruzan el andén de la estación Central en una tarde cualquiera. Yo…
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