La Lección de la Tía Rosa
Yo tenía veinticuatro años, con verga fresca, testículos tiesos de tanto andar con camiseta pegada y sudor en las axilas, y la mente llena de tetas pequeñas y rubias que…
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Temática tabú entre familiares.
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Yo tenía veinticuatro años, con verga fresca, testículos tiesos de tanto andar con camiseta pegada y sudor en las axilas, y la mente llena de tetas pequeñas y rubias que…
Yo, Diego, veinticuatro años recién cumplidos, con la vergüenza aún clavada en el pecho como un clavo oxidado, nunca pensé que un simple “hola” en una fiesta familiar…
La casa de campo de la familia se alzaba al borde del río, entre pinos centenarios y un bosque de encinos que exudaban resina dulce en verano. Renata había crecido entre…
La casa de la abuela quedaba en el fondo del barrio, entre naranjos y una viga de madera que colgaba con el tiempo. Fernanda, con su falda plisada de algodón y los pies…
La casa de los Padilla olía a café recién hecho, a humo de cigarro apagado y a sudor seco de verano. Renata se miró en el espejo del baño, se ajustó la franela holgada…
Ayer, papá me dijo: «Ya no vivimos aquí». Y yo, con la taza de café humeante en la mano, sentí que el mundo se desplomaba como una casa vieja bajo el peso del tiempo. Me…
La casa de campo en Chapultepec tenía ese olor a madera vieja y polvo de sol que siempre recordaba Joaquín. No era una casa cualquiera: era el refugio donde su tío Raúl…
Nunca volví a ver al hermano con el mismo respeto después de aquella noche. No fue una violencia, ni una traición. Fue una elección —lenta, deliberada, inevitable como…
La casa de los abuelos, esa que still olía a café recién molido y cera de piso, tenía ventanas de madera que no cerraban del todo bien, dejando entrar el zumbido de los…
Nunca pensé que un simple torneo de videojuegos terminaría cambiando todo. Esa noche, mi hermano menor —sí, el de los 28 años, el que siempre me llamaba “la vieja”…
Vos sabés que siempre fui el más callado, el que se quedaba en la esquina con una birra fría y mirando. Ellas, las primas, siempre fueron el centro: risas agudas,…
La lluvia castigaba suavemente los cristales del Café La Esquina cuando ella entró, con esa sonrisa que no usaba desde hace años —esa sonrisa que solo guardaba para los…
La lluvia golpeaba con fuerza contra las ventanas del viejo coche cuando aparqué frente a la casa de mi tío Carlos. No era la primera vez que iba, pero sí la primera que…
La casa de la abuela estaba en silencio, pero no era un silencio vacío. Era el tipo de silencio que huele a café recién hecho, a manteca de cerdo fría en el refrig, y a…
La casa de los padres, en el barrio de Belgrano, olía a limón, cera de piso y café recién hecho. Lucía lo notó nada más cruzar la puerta: el aire cargado, denso, como si…
La música latía como un corazón acelerado entre los altavoces del patio trasero, y yo me apoyaba en el borde de la mesa de madera, con el vaso de tequila en la mano,…
La casa de campo de los Abrego, en las afueras de Medellín, olía a tierra mojada, café recién hecho y madera vieja. Fernanda —32 años, morena, cadera ancha, piel suave…
Aquí me tienen, sentado en este rincón de mi cuarto, con el celular en la mano y el corazón aún latiendo fuerte, como si me hubiera dado un paseo en la montaña rusa. No…
La primera vez que sentí ese calor en la nuca fue un miércoles de junio, cuando el sol de Medellín pegaba tan fuerte que hasta las paredes sudaban. Yo estaba en la…
La casa del final de la calle, la de paredes de ladrillo visto y toldo roto, vibraba con el bajo del carnaval que no había ido a celebrar. Joaquín —el vecino— había…
Yo soy Diego Salas, y aunque suene raro, hoy voy a contar una historia que me quemó los ojos y el pecho, como cuando te acuerdas de algo que no debiste ver… pero que no…
La casa de la tía Graciela olía a albahaca frita, a vino tinto viejo y a esa mezcla de perfumes caros que se quedan pegados al polvo del aire. Era una noche de…
No supe que lo sentiría hasta que sus dedos rozaron mi muñeca mientras servía el whisky. No fue un accidente. Fue una advertencia. Una promesa. Mi hermano mayor, el…
La primera vez que las vi, sentí un cosquilleo en la nuca como de advertencia. Eran botas de charol negro, de tacón grueso, con un borde de cuero desgastado por el uso,…
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