El olor a sal y sudor
Llegué a la playa a las cinco y media de la tarde. El sol ya no quemaba, pero aún colgaba pesado sobre el horizonte, teñía el cielo de naranja quemado y el mar se volvía…
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Entre hombres.
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Llegué a la playa a las cinco y media de la tarde. El sol ya no quemaba, pero aún colgaba pesado sobre el horizonte, teñía el cielo de naranja quemado y el mar se volvía…
La casa de Mateo quedaba en el fondo de un barrio tranquilo, detrás de un jardín con árboles altos que filtraban la luz del atardecer. Lo conocía desde hacía años:…
Apenas te vi, supe que iba a cogerte esa noche. No fue una corazonada ni un presentimiento. Fue el modo en que te inclinaste para tomar el último taco de carnitas del…
La luz del atardecer se colaba por la ventana polvorienta del cuarto trasero de la casa de Mateo, pintada de verde viejo y olor a madera mojada. Afuera, el río Mocoa…
La primera vez que lo vi con esos pantalones ajustados, con la camisa blanca abierta hasta el pecho y el sudor brillándole en el cuello mientras levantaba una tabla de…
Nunca pensé que un simple torneo de videojuegos terminaría cambiando todo. Esa noche, mi hermano menor —sí, el de los 28 años, el que siempre me llamaba “la vieja”…
La primera vez que sentí ese calor en la nuca fue un miércoles de junio, cuando el sol de Medellín pegaba tan fuerte que hasta las paredes sudaban. Yo estaba en la…
La tarde caía suave sobre el barrio de Palermo, dorada y lenta como un trago de Malbec envejecido en copa de cristal. En el balcón del viejo edificio de Santa Fe, con…
El aire de la casa era espeso, como si la humedad del patio se hubiera colado por las rendijas de las ventanas y se hubiera quedado pegada a las paredes de cantera. El…
Aquel jueves llovió como si el cielo se hubiera olvidado de cerrar la llave del agua. Yo estaba encerrado en el estudio, con las piernas cruzadas sobre la silla de…
La lluvia golpeaba suavemente contra los cristales del piano de cola, como gotas de mercurio deslizándose por un espejo roto. En el estudio de la mansión de Chapultepec,…
Apenas subí al tren, el aire acondicionado me golpeó como un suspiro húmedo después de la calma agobiante de la estación. Llevaba una mochila ligera, pantalón corto de…
Me llamó una tarde de viernes, cuando el sol ya se arrastraba por los tejados de Belgrano y el aire olía a polvo calentado y jazmines agostados. «¿Te acordás de mí?» —y…
En el muelle viejo de Buenaventura, donde el sol se metía en el agua como un pito caliente al final del día, llegó Diego con su mochila de tela y el sudor pegado al…
El sol se hundía tras la silueta de las montañas de Cartagena, pintando el cielo de naranjas y lavandas que parecían tejerse en el velero *La Sirena*, anclado ya desde…
La tarde se derramaba como miel espesa por las ventanas del taller de joyería, dorando el polvo de bronce y el humo de los tornos. Lucas ya no oía el zumbido de las…
El sol se deslizaba por las ventanas del estudio como un visitante tímido, dejando huellas doradas sobre el piso de madera envejecida y el espejo grande que ocupaba una…
La lluvia golpeaba suavemente contra los ventanales del *Club de la Lluvia*, un espacio oculto tras una puerta sin señalización en el corazón de la ciudad, accesible…
La primera vez que Mateo entró al café *La Esquina*, lucía como un cliente más: camisa blanca arrugada, pantalón oscuro y una sonrisa cansada tras el bigote de tres…
La primera vez que te vi, estabas sentado en el borde del muelle viejo, con las piernas colgando y los ojos perdidos en el río. El sol del atardecer te bañaba la…
El sol ya se había metido detrás de los cerros de San Lázaro, pero el calor no bajaba: seguía pegado al cuerpo, húmedo, como una manta mojada. Mateo bajó del avión con…
Me llamé Emilio, y ese viernes de junio, con el sol ya cediiendo su furia a la brisa suave de la tarde, recordé algo que hacía años no sentía: el calor de una mano…
La casa de verano de Mateo estaba en los alrededores de Córdoba, rodeada de pinos que susurraban con el viento y un río cercano que cantaba suave por las noches. Era un…
Me lo encontré en la cocina de mi casa, con las manos manchadas de harina y una sonrisa que me hizo palpitación rápida. Él no vivía allí, pero era mi compañera de…
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Soy menor — SalirSitio etiquetado con RTA · Compatible con control parental
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