La Cena del Conde Oscuro
La primera vez que lo vi, supe que iba a tenerlo arrodillado. No por fuerza, sino por hambre. Por eso me gusta el poder: no se impone, se saborea. Y yo, desde el trono…
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Juegos de poder.
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La primera vez que lo vi, supe que iba a tenerlo arrodillado. No por fuerza, sino por hambre. Por eso me gusta el poder: no se impone, se saborea. Y yo, desde el trono…
Vos me miraste con esa mirada que no pedía permiso, sino que lo arrebataba. Yo estaba parada en tu puerta, con el bolso apretado contra el pecho y el viento entrando por…
Yo nunca pensé que un simple trago en casa de Marta terminaría con mi verga metida hasta las pelotas en su culo. Ella era la nueva del cuarto piso, alta, de piernas…
La primera vez que noté el cambio fue en el espejo del vestidor. No fue la ligera caída de los párpados ni la redondez más pronunciada en la cintura —esas son señales de…
La oficina estaba vacía, solo el eco de los fluorescentes zumbando sobre el silencio. Habían pasado las diez, y el edificio entero parecía haberse tragado a todos, menos…
La casa de al lado llevaba tres meses vacía. O eso creía Lucas, hasta que una madrugada, al regresar del trabajo, notó una luz tenue en la ventana del segundo piso. No…
Yo no creía en las obsesiones hasta que conocí a la mujer del antifaz. Fue en uno de esos eventos privados a los que uno llega por invitación, por boca de amigo, por…
Yo no sabía que iba a pasar. Solo tenía el celular en la mano, la camisa medio desabrochada por el calor de la oficina y el cansancio de un viernes que no terminaba.…
La casa estaba en silencio, solo interrumpido por el crujido de los cubiertos sobre la porcelana y el murmullo de la lluvia tras los ventanales. El comedor iluminado por…
La noche entraba fría por la ventana abierta del departamento 3B, pero él no se molestó en cerrarla. El aire oscuro del mediodía porteño traía un olor a lluvia…
Yo nunca busqué que pasara. Pero cuando sucedió, supe que no podía detenerlo. Y tampoco quise. Fue en enero, hace ya unos meses. El calor en la ciudad era una losa que…
La oficina estaba vacía, sumida en el silencio pesado de las nueve de la noche. Las luces fluorescentes del techo parpadeaban con un zumbido sordo, como si también…
Yo no creía en segundas oportunidades, hasta que volví a ver a Camila en la feria del barrio, con su falda prieta que le marcaba el culo más rico que he visto en…
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del loft de Elena, un espacio minimalista con paredes de concreto aparente, suelos de madera oscura y una luz cálida…
La noche se asentaba sobre la ciudad como un manto de terciopelo húmedo, cargado de aromas de jazmín y asfalto recién regado. En las afueras, alejado del bullicio de las…
La semana siguiente pasó como un suspiro. Yo, entre clases, correcciones y noches insomnes en las que me masturbaba pensando en la forma en que Sebastián había dicho mi…
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del departamento de Sebastián, un piso alto en el centro de la ciudad, con vista a las luces amarillas y azules que…
La noche había caído sobre la ciudad como un velo de terciopelo húmedo, cargado de ese aire tibio que precede al verano. En lo alto de una colina, una casa antigua se…
Nunca imaginé que el final de la noche me llevaría a un lugar tan silencioso. Había subido las escaleras sin preguntar, siguiéndote como se sigue una sombra que se mueve…
Yo nunca pensé que un día iba a ver a mi ex con un collar de perro y arrodillado frente a otra mujer, menos aún que me iba a gustar tanto lo que veía. Pero ahí estaba,…
La casa del lago estaba envuelta en una bruma tenue cuando ella llegó. No había nadie esperándola en la puerta, pero la llave que le habían enviado por mensaje funcionó…
Yo no quería venir a la fiesta. La verdad es que nunca me han gustado esos reuniones familiares donde todos hablan de lo mismo, se ríen de chistes que ya nadie entiende…
La luz del atardecer entraba sesgada por los postigos entreabiertos del cuarto piso del edificio de departamentos en la Roma Norte, tiñendo de oro viejo la piel desnuda…
La lluvia no paraba. Golpeaba el techo de lámina como si alguien arriba estuviera desesperado por entrar, y yo, sentada en el borde de mi cama con las piernas abiertas…
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