Lo que pasó en el depto. 3B
Recuerdo cada detalle como si hubiera ocurrido ayer, aunque fueron tres años atrás, y aún me tiemblan las manos al revivirlo. No fue planeado, ni siquiera anticipado…
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Testimonios en primera persona.
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Recuerdo cada detalle como si hubiera ocurrido ayer, aunque fueron tres años atrás, y aún me tiemblan las manos al revivirlo. No fue planeado, ni siquiera anticipado…
En Medellín, donde el calor pega como una segunda piel y el aire huele a ropa recién planchada y jazmín, doña Luz tenía su lavandería en el bajo de un edificio de…
La primera vez que me di cuenta de que algo podía pasar entre Franco y yo fue un viernes de lluvia, después de una reunión que se alargó más de la cuenta. Todos se…
Nunca imaginé que algo así pudiera pasar entre un piso y otro. Yo soy Renata, tengo 29, trabajo en una agencia de diseño gráfico y vivo en el piso 7 de un edificio…
La habitación olía a sudor seco, a vino derramado y a piel caliente. No había luz, solo el resplandor anaranjado de la calle que se colaba por las rendijas de la…
Yo no soy de los que se ponen nerviosos con la oscuridad. Pero esa noche, cuando se fue la luz, el silencio se volvió pesado, como si el aire se hubiera quedado sin…
Había llovido todo el día, una lluvia fina y persistente que no limpia, sino que empapa los techos de lámina y deja el aire espeso, como si la ciudad respirara con…
Vos me miraste con esa mirada que no pedía permiso, sino que lo arrebataba. Yo estaba parada en tu puerta, con el bolso apretado contra el pecho y el viento entrando por…
Ella lo miró a los ojos mientras se quitaba los zapatos, uno por uno, con una lentitud que no era teatral, sino necesaria. Cada movimiento era una decisión, un pequeño…
Recordá la primera vez que entré al jardín trasero de la casa de Elena, con esa luz dorada de tarde de otoño que se colaba entre los árboles como si tuviera cara de…
Yo no creía en los milagros, pero aquella tarde, mientras la lluvia azotaba el cerro como si el cielo se hubiera puesto a llorar de rabia, empecé a pensar que tal vez…
No fue en un bar, ni en un sueño, ni bajo la lluvia como en las películas. Fue en un salón de baile del tercer piso de un edificio viejo en el centro, con el aire espeso…
La oficina estaba vacía, solo el eco de los fluorescentes zumbando sobre el silencio. Habían pasado las diez, y el edificio entero parecía haberse tragado a todos, menos…
Yo nunca creí que algo tan sencillo como una respiración pudiera cambiarlo todo. Pero allí estaba yo, a los diecinueve, sentada en el sillón de cuero agrietado de la…
La casa de al lado llevaba tres meses vacía. O eso creía Lucas, hasta que una madrugada, al regresar del trabajo, notó una luz tenue en la ventana del segundo piso. No…
Era viernes, y el edificio olía a pintura fresca y sudor de oficina. El elevador se detuvo en el piso 12, y ella entró como siempre: con tacones que clavaban en el piso…
Hoy llovió menos. Solo una garúa fina que dejó el aire espeso, como si la ciudad misma estuviera sudando. Y yo, con el corazón en la garganta, salí a caminar. No tenía…
Nunca se me olvidará el olor de su piel aquella tarde, como si el calor del verano se hubiera condensado en su nuca, en el hueco donde el cabello se riza cuando sudas un…
Yo no sabía que iba a pasar. Solo tenía el celular en la mano, la camisa medio desabrochada por el calor de la oficina y el cansancio de un viernes que no terminaba.…
Yo nunca pensé que algo así me iba a encender tanto. No es que nunca lo hubiera imaginado, pero siempre fue un fondo oscuro, algo que uno se calla hasta que alguien más…
La casa en Valle Alto tenía el silencio de los domingos que no perdonan: pesado, caliente, con el zumbido de los moscos pegándose a los cristales y el aroma a comida…
La capilla de Santa Cruz quedaba en lo alto del cerro, rodeada de jacarandas que en mayo soltaban sus flores moradas como si el cielo se hubiera hecho pedazos. Era un…
La primera vez que lo vi, estaba empapado. Literalmente. La lluvia caía como si el cielo se hubiera partido en dos, y él, con su camisa pegada al pecho, se paró bajo el…
La casa respiraba en silencio, pero no dormía. Vos no dormías. Eran las dos y cuarto de la mañana y el calor de Buenos Aires colgaba espeso del techo, como un manto…
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