La Danza de las Manos Entrelazadas
La luz del atardecer se colaba por las rendijas de las persianas entreabiertas, dibujando listas doradas sobre el suelo de madera pulida del estudio. Afuera, el viento…
Categorías populares
Ver las 29 categorías →Categoría
Atracción por ambos sexos.
57 relatos · página 2 de 3
La luz del atardecer se colaba por las rendijas de las persianas entreabiertas, dibujando listas doradas sobre el suelo de madera pulida del estudio. Afuera, el viento…
La luz del sol se había deslizado ya por el horizonte, dejando en el cielo una mancha de violeta y naranja suave, cuando Clara abrió la puerta de su departamento con una…
En el muelle viejo de Buenaventura, donde el sol se metía en el agua como un pito caliente al final del día, llegó Diego con su mochila de tela y el sudor pegado al…
La lluvia golpeaba suavemente las ventanas del departamento pequeño pero acogedor en la colonia Roma Norte. No era una tormenta intensa, sino una lluvia tibia,…
Me subí al tren con la ropa still sudorosa del aeropuerto, los tacones duros de caminar entre terminales, y el olor a perfume barato y café malo pegado a la piel. Había…
La lluvia de junio había dejado el aire pesado, cargado de humedad y olor a tierra mojada. En la terraza del bar *El Jardín*, entre las calles de Roma Norte, Emilio…
La primera vez que te vi, estabas sentado en el borde del muelle viejo, con las piernas colgando y los ojos perdidos en el río. El sol del atardecer te bañaba la…
La luz del atardecer se deshacía en cintas doradas sobre los ventanales del tren que partía de Querétaro con destino a León. Clara ajustó su bolso en el compartimiento…
Sí, lo voy a escribir. No porque me arrepienta —porque no me arrepiento—, sino porque hace meses que me late en el pecho como un latido de tambor bajo la ropa, y si no…
La casa de campo estaba en silencio, salvo por el murmullo de los grillos y el suave crujido de las hojas al moverse con la brisa de junio. Lucía y Tomás habían llegado…
La fiesta estaba cargada de música baja, humo de cigarro y miradas que se deslizaban por encima de los hombros como lenguas. Yo ya había bebido dos copas de vino cuando…
La primera vez que vi a Camila con ropa de baño, pensée que era un error del destino. No, no era error, era pura mala suerte… o buena, según cómo se mire. Pero esa…
La primera vez que lo vi, estaba puliendo un garrafón de ron con una toalla vieja, como si fuera un capitán de peli de piratas que se había quedado sin barco pero seguía…
Valentina tenía treinta y tantos, pelo castaño corto, risa fácil y un par de tatuajes que nadie le preguntaba. Vivía en un departamento chico pero lindo, en Belgrano R,…
Yo no planeé nada. Solo estaba cansado de la rutina, de los días iguales, de las noches vacías. Había aceptado el trabajo temporal en la embarcación *La Sirena*, un…
La brisa del Caribe entraba por las ventanas entreabiertas del barco, suave y salada, como una caricia lenta que no apresuraba nada. El *Aurora*, un velero de madera…
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del departamento mientras yo ajustaba el cinturón del bathrobe que me había prestado Sofía. Apenas había cruzado el…
El sol se escurría por las ventanas del loft como miel tibia, derritiéndose en los bordes de los muebles viejos y pintando círculos dorados sobre el piso de madera…
La luz del bar era tenue, amarillenta, como el brillo de una bombilla vieja que resistía seguir encendida. El aire olía a cerveza tibia, tabaco barato y sudor de hombres…
La luz del atardecer se colaba por las rendijas de las persianas de madera, cortando el cuarto en listas doradas y oscurecidas como las líneas de un mapa antiguo. En el…
Yo siempre supe que me gustaban los hombres, pero nunca imaginé que un viernes cualquiera, en la Taberna del Ángel, con el tequila quemándome la garganta y el olor a…
La fiesta en el ático de Palermo era de esas que se encienden sin aviso. Una terraza envuelta en luces tenues, música que bajaba el volumen solo para subir de nuevo, y…
La lluvia golpeaba suavemente los cristales de la ventana mientras el reloj de pared marcaba las once y cuarto. En la sala de la casa vieja, aún con el olor a madera…
Yo nunca me imaginé que un viernes cualquiera en Medellín, con ese calor pegajoso que te pone la camisa pegada a la espalda, fuera a terminar como terminó. Pero ahí…
Este sitio contiene relatos eróticos explícitos destinados únicamente a personas mayores de 18 años. Al entrar declaras que tienes la edad legal en tu jurisdicción y que deseas ver este contenido.
Soy menor — SalirSitio etiquetado con RTA · Compatible con control parental
Categorías populares