La reunión del viernes en la casa de la esquina
La casa de la esquina, la que quedaba entre el mercado y el parquecito de los perros, siempre tenía luces tenues los viernes. No era por fiesta, ni por ruido: era por…
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Dominación y sumisión consentidas.
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La casa de la esquina, la que quedaba entre el mercado y el parquecito de los perros, siempre tenía luces tenues los viernes. No era por fiesta, ni por ruido: era por…
La primera vez que entré al estudio, el aire olía a cedro y a papel envejecido. No había ventanas, solo luces tenues que se posaban como si tuvieran miedo de tocar…
Yo soy suya. No en el sentido de posesión torpe, ni de dominio bruto: soy suya porque ella me lo pidió con una sonrisa suave, una mirada que me desarmó desde el primer…
Yo no buscaba dominar ni ser dominada. Buscaba, simplemente, sentir algo más que la monotonía de mis días: reuniones interminables, café sin azúcar, y la sensación de…
El tren que partía de la Ciudad de México hacia Oaxaca a las 21:30 era un viejo conocido de los viajeros que preferían el ritmo lento del hierro sobre las ruedas a las…
Vos tenés que saber que no arranqué esto como un acto de rebeldía, ni como un capricho de fin de semana. Empezó con una llave. Una llave vieja, de bronce oscuro, que…
La lluvia golpeaba suavemente contra los ventanales del *Club de la Lluvia*, un espacio oculto tras una puerta sin señalización en el corazón de la ciudad, accesible…
La habitación no tenía ventanas. Solo una lámpara de pie con pantalla de terciopelo rojo, colocada en un rincón, proyectaba una luz cálida y tibia que se extendía en un…
El aire en la habitación olía a sudor, cuero quemado y un toque amargo de licor barato. Camila estaba de rodillas sobre la alfombra desgastada, las manos atadas con una…
La primera vez que Clara notó la textura del cuero bajo sus dedos fue por accidente: una cartera olvidada sobre el respaldo de una silla en la biblioteca universitaria.…
La puerta del taller se cerró con un clic seco, como una sentencia. A Luis le temblaban las manos cuando puso la llave en la cerradura del cuarto de atrás, ese espacio…
La habitación olía a cuero viejo, sudor seco y cera de incienso. En el centro, atado con correas de cuero negro a un banco de madera reforzado con tornillos, estaba…
El tren 147 salía de Guadalajara a las 22:15, con destino a Oaxaca. En el compartimento del vagón ejecutivo, donde las ventanas eran estrechas y las butacas de cuero…
Me llamaba Valeria, sí, pero esa noche no era Valeria. Esa noche era solo la mujer con el pelo recogido en un nudo desordenado, los hombros descubiertos por la camiseta…
La habitación estaba a oscuras, salvo por la tenue luz anaranjada de una vela sobre la cómoda, que dibujaba sombras danzantes en las paredes de cemento visto. El aire…
La luz del atardecer se deslizaba por las rendijas de las persianas de madera, dibujando rayas doradas sobre el suelo de roble. En medio de la habitación, una silla de…
La primera vez que vi sus ojos bajo la luz tenue del sótano, supe que algo en mí iba a cambiar. No fue el látigo ni la correa de cuero que colgaban del gancho en la…
La primera vez que la vi, estaba arreglando un reloj de bolsillo. No uno cualquiera. Era un Longines de 1923, con esfera de porcelana y números en dorado desgastado por…
La luz del atardecer se colaba por las rendijas de las persianas cerradas, dibujando rayas doradas sobre el suelo de madera pulida. En el centro de la habitación, una…
El primer contacto no fue con las manos, ni con la voz, sino con la atención. Él me miró —no con deseo inmediato, sino con una curiosidad profunda, como si estuviera…
Siento su aliento en mi nuca antes de verlo entrar por la puerta. No necesito girarme: ya sé que es él, que lleva puesta la camisa negra abierta hasta el ombligo, los…
Vos sabés cómo es: a veces, el deseo no late en el cuerpo, sino en la mirada que se esquiva, en el gesto que se retrae, en el silencio que se alarga entre dos personas…
Me llamó por WhatsApp a las 3:17 a.m. —no de casualidad, claro—, con una foto de una mano enguantada de negro, los nudillos marcados como si acabaran de golpear una…
La lluvia golpeaba el techo de la casa de campo como si el cielo quisiera entrar por la fuerza. Yo estaba allí, sentado en el sofá de cuero, con las botas empapadas y el…
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