El Jardín de las Cadenas de Seda
La primera vez que vi a Rafael, no lo vi de inmediato. Lo sentí antes: el ligero cambio en la temperatura del aire, como cuando una brisa recorre una habitación cerrada…
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Dominación y sumisión consentidas.
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La primera vez que vi a Rafael, no lo vi de inmediato. Lo sentí antes: el ligero cambio en la temperatura del aire, como cuando una brisa recorre una habitación cerrada…
La luz del sótano parpadeaba como si le hubieran arrancado el aliento y aún no se decidiera a soltarlo. Joaquín la observaba desde la puerta entreabierta, con las manos…
La lluvia no dejaba de caer sobre Rosario, un aguacero tibio que pegaba los pelos al cuello y convertía las calles en ríos negros. En el fondo de una calle sin salida,…
Yo no buscaba esto. En serio. Había ido a la cena de cumpleaños de una amiga de la universidad, esa donde te encuentras con excompañeros que ya no sabes ni cómo se…
La sala estaba iluminada con quince velas de cera blanca, alineadas en círculo sobre el suelo de madera envejecida, entre cojines de terciopelo gris oscuro y mantas de…
La primera vez que te vi, pensaste que era una de esas típicas reuniones aburridas de oficina: traje gris, vino barato, risas forzadas. Pero vos —con esa mirada que no…
La primera vez que la vi con ese collar de cuero negro, supe que algo en mí iba a cambiar. No fue amor a primera vista, ni siquiera deseo —fue reconocimiento. Como si mi…
La habitación olía a cedro y cera de abeja. Luz tenue, filtrada por persianas de madera ajustadas al medio centímetro, dibujaba rayas doradas sobre el suelo de pino. En…
La habitación estaba envuelta en penumbra, iluminada únicamente por una lámpara de bronce con pantalla de terciopelo rojo que proyectaba sombras suaves sobre las…
Nunca imaginé que una simple cena de despedida entre amigos terminaría con mis muñecas atadas a los postes de madera de la cama, el corazón latiendo tan fuerte que…
Valentina se mordió el labio inferior mientras ajustaba la corbata de su novio, Diego. Él olía a café recién hecho, jabón de afeitar de menta y ese ligero aroma a sudor…
Luna ya estaba sentada en la silla del rincón, con las manos atadas a los brazos con una cinta de terciopelo negro, los pies descalzos apoyados en el suelo de madera,…
La habitación olía a cera de ámbar y cuero envejecido. Luces bajas, apenas un par de velas de cera blanca sobre una mesa de roble macizo, proyectaban sombras largas que…
Hace semanas que no dejo que nadie me toque el cuello. Ni siquiera yo. Lo tengo marcado, como si fuera tierra de otro dueño, y en cierto modo lo es. Desde aquella noche…
La casa de madera oscura se alzaba al final del sendero de grava, rodeada por un parque antiguo donde los álamos susurraban con el viento del atardecer. En su interior,…
La noche caía sobre la costa como un manto húmedo, pesado, cargado de sal y promesas. El faro de Cabo Salado, olvidado desde hacía años, se alzaba entre las rocas, su…
La noche caía espesa sobre el cerro, y el aire del bosque traía olor a tierra mojada y romero. En la cabaña de madera, con el ventanal empañado y las velas parpadeando…
Nunca pensé que diría esto en voz alta, pero la primera vez que le pedí a alguien que me atara, fue un lunes por la tarde, en medio de una lluvia torrencial que no…
La lluvia golpeaba suave contra el balcón del departamento, un ritmo lento que parecía acompasar los latidos de Sofía. Estaba sola, como tantas noches, pero esta vez no…
El edificio de ladrillo visto en la esquina de Billinghurst y Arenales no llamaba la atención. Era uno de esos bloques de Palermo que se mezclaban con los árboles y los…
La casa era un viejo caserón de San Ángel, con pisos de cantera, techos altos y cortinas de seda que olían a perfume viejo. La señora Adriana, viuda desde hacía dos…
La lluvia golpeaba suave contra el vidrio del balcón, como un ruido de alfileres cayendo sobre el alféizar. Estaba sentada en el sofá, con las piernas cruzadas y el vaso…
La casa estaba en silencio, solo rota por el crujido de las escaleras de madera bajo los pies descalzos de Lucía. Llevaba el uniforme negro reglamentario, falda corta,…
Nunca pensé que terminaría así, arrodillada en el suelo frío de un cuarto sin ventanas, con las muñecas atadas a la espalda por una cuerda gruesa que me cortaba la piel,…
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