El sabor del limón en la piel
La casa de la abuela seguía oliendo a clavel seco y café recién hecho, aunque ya no era la abuela quien lo preparaba. Era su nuera, Maribel, la que movía su cadera con…
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Ver las 29 categorías →Creo en el erotismo de la buena prosa. Romance, elegancia y esa pasión clásica que no necesita ser vulgar para encender.
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La casa de la abuela seguía oliendo a clavel seco y café recién hecho, aunque ya no era la abuela quien lo preparaba. Era su nuera, Maribel, la que movía su cadera con…
La lluvia golpeaba suavemente los cristales del estudio de arte en el barrio Roma, donde los ecos de la ciudad se disolvían tras gruesas cortinas de lino gris. En el…
La lluvia de junio en Guadalajara no era fuerte, pero sí persistente, como un suspiro que no se acaba. El café *La Esquina*, un local cálido y oscuro con paredes de…
En el barrio de La Candelaria, donde los muros de piedra antigua guardan los ecos de siglos y los balcones colgantes se inclinan como si compartieran secretos, el sol de…
Yo tenía veintitrés cuando lo conocí, y él, Emilio, cincuenta y uno —treinta y ocho años de diferencia, un abismo que al principio me daba miedo, pero que con el tiempo…
La primera vez que vi a Lucía en el cerro de la Graña, pensó que era un turista más con cámara y sudadera de algodón. Yo, en cambio, la había estado observando desde la…
Llegué a la cafetería El Mirador a las 4:37 de la tarde, exactamente como nos habíamos citado por WhatsApp. El sol de Medellín, ese sol que pega fuerte pero no agobia,…
La tarde caía suave sobre el barrio de Palermo, dorada y lenta como un trago de Malbec envejecido en copa de cristal. En el balcón del viejo edificio de Santa Fe, con…
Yo no pensaba que iba a terminar en su cama. Pero Dani tenía esa manera de mirar, como si ya supiera lo que yo iba a hacer antes de que yo mismo lo supiera. Y yo, con…
La lluvia golpeaba suavemente contra los cristales de la biblioteca municipal, un ritmo lento y constante que parecía invitar al silencio, al recogimiento. Era un jueves…
La primera vez que la vi con claridad fue en la terraza, al atardecer. Ella estaba sentada en una hamaca de mimbre, con los pies descalzos apoyados en el suelo de…
La llave de plata, fría contra mi piel, descansaba sobre mi pecho mientras ella me miraba desde el borde de la cama. No era una llave cualquiera: tenía forma de círculo…
En la esquina de Insurgentes y Tacuba, el local de la señora Rosaura era un refugio de muros amarillentos y mesas de madera gastada por el uso —y por el calor de tantas…
Nunca creí que un libro pudiera despertar algo más que ideas. Pero aquella tarde, entre los anaqueles polvorientos de la librería «El Rincón del Susurro», el polvo no…
La primera vez que lo vio —no lo vio en persona, claro— fue por error. Ella estaba buscando una canción vieja de Luis Miguel, esa que le gustaba cantar en la ducha…
La lluvia de junio había dejado el aire pesado, cargado de humedad y olor a tierra mojada. En la terraza del bar *El Jardín*, entre las calles de Roma Norte, Emilio…
Nunca pensé que un viernes cualquiera terminaría conmigo sentado en una hamaca de mimbre, con las piernas abiertas y una botella de mezcal vacía a un lado, mientras…
Me llamé Emilio, y ese viernes de junio, con el sol ya cediiendo su furia a la brisa suave de la tarde, recordé algo que hacía años no sentía: el calor de una mano…
La lluvia caía suave sobre la ciudad, como un susurro de verano que no quería irse. En el departamento 3B, al final del pasillo del antiguo edificio de la avenida…
Nunca pensé que terminaría así. Pero allí estaba, sentado en el borde de la piscina, el agua tibia rozándome los muslos, mientras los gritos de Ana y Lucas se…
La lluvia golpeaba suavemente los ventanales de la biblioteca municipal mientras Clara cerraba el último libro de la fila de devoluciones. Las seis y veinte de la tarde.…
La primera vez que se vieron fue por error —o tal vez por designio— en una app de encuentros que, según decía, “buscaba conexiones reales”. Nahuel, 32 años, abogado de…
La lluvia golpeaba suavemente las ventanas del viejo edificio de ladrillo rojizo, como un latido constante que resonaba en el silencio de la tarde. La biblioteca…
Lucas tenía veinticuatro años, pellejo de pibe recién salido de casa de sus padres, un sueldo de auxiliar de farmacia y una vergüenza que le pesaba más que el peso del…
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