La instructora de yoga
El sol de la tarde se colaba entre las cortinas blancas del estudio, dibujando rayas de luz dorada sobre el suelo de madera. El aire olía a eucalipto y a piel caliente.…
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Erotismo con carga emocional.
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El sol de la tarde se colaba entre las cortinas blancas del estudio, dibujando rayas de luz dorada sobre el suelo de madera. El aire olía a eucalipto y a piel caliente.…
La noche entraba fría por la ventana abierta del departamento de enfrente, como si la luna misma se hubiera colado para mirar lo que pasaba adentro. Camila, con el pelo…
No sabía que un lugar tan frío pudiera encenderme tanto. La madera crujía bajo mis pies, el aire helado me mordía las mejillas, pero dentro de mí ardía algo que no podía…
En la casa al final del camino, donde el viento se enreda entre los árboles y el sol cae en franjas doradas sobre el suelo de madera, vivía Clara. No era una casa…
Fue un viernes de mayo cuando lo conocí, con las nubes bajas sobre la ciudad y el aire espeso de humedad. Yo estaba en el tercer piso del edificio viejo de la avenida…
Yo nunca creí que algo así me fuera a pasar a mí, de verdad. Si me hubieran dicho hace un mes que iba a terminar desnudo en la cama de mi vecina, riéndome entre besos,…
La casa de verano en Luján olía a eucalipto y a tierra húmeda después de la lluvia. El silencio era espeso, solo roto por el zumbido de un mosquito cerca de la ventana…
El agua caía caliente sobre su cuerpo, deslizándose por la curva de sus hombros, bajando entre sus pechos, mojando cada centímetro de piel que el vapor del baño había…
Me llamó a las 2:17 de la madrugada. No sonó el celular —*chilló*— como cuando te avisan algo urgente, sino ese sonido sordo de alerta baja, casi un susurro en la mesita…
Hace tres veranos, cuando el calor se clavaba como una espina en el aire y el sol fundía los bordes de las calles de Cartagena, conocí a Mateo en la terraza de un viejo…
El aire de Olivos olía a jacarandás en flor y a verano que no terminaba. A las diez y media de la noche, la casa de la calle Suipacha aún guardaba el calor del día entre…
En Medellín, cuando el sol se traga las montañas y el aire se espesa con el aroma de aguacate maduro y humo de chimenea, en el barrio de El Poblado, no el nuevo con…
Doña Clara no era de las que llamaban la atención en el barrio. A sus cuarenta y siete, viuda desde hacía cinco años, se vestía como si aún estuviera en los noventa:…
Yo nunca creí que esto me pasaría a mí. Soy Valentina Ruiz, tengo cuarenta y dos años, viuda desde hace cinco, y desde entonces he vivido en esta casa de dos pisos en la…
En el pueblo de San Cristóbal, donde el calor bajaba como una capa húmeda sobre los techos de teja y el aire olía a tierra mojada y eucalipto, una mujer llegó sin aviso…
En la estación de Cuautitlán, cuando el sol ya se escondía tras los cerros y el aire espeso del poniente cargaba olor a tierra mojada y hierbabuena, llegó él. Trajeado,…
El sol de la tarde se colaba entre los almendros del viejo jardín de la casona, pintando el patio de tonos cobrizos y alargando las sombras como si el tiempo se hubiera…
El cloro flotaba en el aire como un eco persistente de la tarde, mezclado con el leve aroma a champú de coco que ella había dejado en el vestidor. El agua del carril…
La tarde caía sobre Medellín con ese tono dorado que solo el mes de marzo regala, cuando el sol se despide sin querer irse del todo, como si se detuviera a mirar por…
Nunca pensé que diría esto en voz alta, pero la primera vez que le pedí a alguien que me atara, fue un lunes por la tarde, en medio de una lluvia torrencial que no…
La lluvia golpeaba suave contra el balcón del departamento, un ritmo lento que parecía acompasar los latidos de Sofía. Estaba sola, como tantas noches, pero esta vez no…
La casa estaba vacía, como siempre a esa hora. Las seis de la tarde en Medellín, con ese sol que se cuela entre las cortinas de encaje y pinta rayas en el piso de…
Yo no creía en los milagros, pero desde aquella tarde de junio, empecé a rezarle al destino con una sonrisa torcida. Tenía cincuenta y dos años, el pelo canoso a medio…
Nunca pensé que un simple descuido pudiera encender tanto fuego. Fue una tarde de esas calurosas de mayo, cuando el aire en la Ciudad de México se espesa como si el…
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