El baile de los dedos en la cadera
La luz del sol se colaba por las rendijas de los postigos entreabiertos, dorando el polvo flotante y acariciando los hombros desnudos de Lalo, que aún dormía boca abajo,…
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Entre parejas establecidas.
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La luz del sol se colaba por las rendijas de los postigos entreabiertos, dorando el polvo flotante y acariciando los hombros desnudos de Lalo, que aún dormía boca abajo,…
La casa de Pedro y Fernanda estaba envuelta en el silencio cálido de la siesta mexicana: el sol de junio pegaba fuerte contra las persianas medio cerradas, dejando pasar…
Era jueves, día de limpieza en el edificio, y el silencio del pasillo se sentía más espeso que de costumbre. A las 17:42, cuando el ascensor se detenía en el cuarto piso…
Era jueves, y el aire en el apartamento de Valeria olía a café recién hecho, a vainilla quemada y a sudor seco de la caminata desde la parada del Metrocable. Ella subió…
No sabía qué esperar cuando abrí la puerta esa noche. El olor a azafrán y romero se filtraba por la rendija, y tras ella, la risa de Laura —mi esposa—, suave, relajada,…
A veces, lo más intenso no ocurre entre risas ni palabras apresuradas, sino en ese instante en que el tiempo se detiene, y todo lo que hay es la respiración del otro, el…
La luz del amanecer le entraba por la ventana como un dedo lento, acariciando el contorno de su espalda. Camila estaba despierta, pero no se movía. El calor del cuerpo…
Nunca creí que un espejo pudiera cambiar mi vida. No uno de esos baratos, empañado en las orillas, sino ese que mi mamá colgó en el pasillo de la casa vieja, justo antes…
Había una pausa en el aire justo antes del amanecer, cuando el mundo aún no decide si volver a dormir o rendirse a la luz. Yo estaba despierto, pero no inquieto. A mi…
La luz del amanecer se colaba por las rendijas de las persianas, tibio y espeso como miel derretida. Sol y calor se arrastraban sobre la piel de Valeria, que aún dormía…
La lluvia golpeaba el techo de la casa como si tuviera prisa, como si cada gota quisiera llegar al suelo antes de que se le acabara el coraje. Camila estaba sentada en…
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del apartamento de los Sánchez mientras dentro, bajo la luz cálida de las lámparas de pie, dos parejas se conocían por…
La lluvia golpeaba suave contra los cristales de la cocina, como si alguien le hubiera pedido a la noche que hablara en susurros. Camila, de pie junto al fregadero,…
Volví a casa a las ocho y pico, con las llaves temblando un poco en la cerradura. No era por la ansiedad, no —era por lo que me había pasado en el trabajo, sí, pero más…
La habitación olía a café recién hecho y a lluvia que aún no había caído. Mariana apoyó la espalda contra el marco de la puerta entreabierta, con los brazos cruzados,…
La luz de las velas temblaba sobre la mesa de madera rústica, dibujando sombras danzantes en las paredes de piedra vista del patio trasero. El aire olía a jazmín, a humo…
La luz del atardecer se derramaba como miel espesa por las hojas de la buganvilia que trepaba por la pared del jardín trasero. Las flores, ya cerradas, mostraban su…
La luz del sol aún no había subido del todo por la cuesta de Montecristi, pero en la cocina de la casa vieja de El Poblado ya se sentía el calor. No el del sol, sino el…
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del departamento en Condesa, ese tipo de lluvia veraniega que no trae tormenta, solo calma y humedad pegajosa. En la…
La primera vez que Clara lo vio con claridad fue bajo una lluvia fina que humedecía las hojas de los geranios en el balcón del edificio tres. Llevaba una camisa blanca…
La tarde se derramaba por las ventanas del apartamento de Valeria, tibio y lento como miel. Ella estaba sentada en el borde de la cama, los pies descalzos apoyados en el…
La luz del atardecer se colaba por las rendijas de las persianas entreabiertas, dibujando listas doradas sobre el suelo de madera pulida del estudio. Afuera, el viento…
La lluvia golpeaba suavemente las ventanas de la casa pequeña en el barrio La Floresta, esa clase de lluvia tibia de junio que no molesta, sino que invita a encerrarse…
La lluvia golpeaba suave contra los cristales del balcón, como si el cielo hubiera decidido encerrar en gotas el silencio que se había instalado entre ellos. Ella estaba…
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