El sabor del tiempo
La lluvia golpeaba con fuerza las ventanas del club subterráneo *La Hora del Lobo*, un espacio íntimo y oscuro en el centro de la ciudad donde la luz se filtraba apenas…
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Juegos de poder.
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La lluvia golpeaba con fuerza las ventanas del club subterráneo *La Hora del Lobo*, un espacio íntimo y oscuro en el centro de la ciudad donde la luz se filtraba apenas…
Yo tenía veintitrés, con la piel suave, el culo apretado y los pechos rebeldes que no querían callar cuando caminaba. Él tenía cincuenta y dos, canas bien puestas, manos…
Yo tenía veinticuatro años, y ella, cuarenta y nueve. Eso lo supe el día que me dio su contraseña del Wi-Fi —no porque yo la pidiera, sino porque ella me la ofreció con…
Sí, lo voy a contar. No es que me arrepienta —al contrario—, pero sí me cuesta mirarme al espejo sin sentir ese calor en las mejillas, ese temblor en las manos que aún…
Era viernes a las nueve de la noche, y el calor de verano se metía por las rendijas del edificio como un perro callejero hambriento. Santiago, en su traje de mala pata y…
La puerta del elevador se abrió con un suave susurro metálico y Camila salió al piso once con el corazón latiendo con fuerza. No era la primera vez que iba allí, pero sí…
La puerta del apartamento 304 sonaba como un suspiro, apenas un roce de nudillos contra el metal pintado de verde oliva. Marco, medio desnudo con una toalla alrededor de…
Ella lo esperaba sentada en el borde de la cama, desnuda, con las piernas abiertas y las manos detrás de la cabeza. No se movía. No respiraba fuerte. Solo lo miraba, con…
La puerta de madera maciza se cerró con un clic suave tras ella, y el aire del estudio de yoga se volvió más denso, cargado de incienso y de promesa. Camille, de…
Claudia entró al sótano con los ojos vendados y las muñecas atadas con una cinta de satén negro. No temblaba. Sabía a quién enfrentaba. Sabía lo que esperaba. Y, sobre…
Clara siempre había creído que los fetiches eran cosas que pasaban en películas, en libros de misterio o en las confesiones atrevidas de amigas de fiesta. Ella no tenía…
Nunca imaginé que una tarde cualquiera en la biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras terminaría transformándome en alguien que yo mismo apenas reconocería. Yo,…
La luz del atardecer se deslizaba por las persianas de mimbre del salón de la casa de Barrio Norte, estampando rayas doradas sobre el piso de taracea. El aire olía a…
La primera vez que la vi con ese chaleco de cuero negro, me quedé clavado en el umbral del bar como si el aire se hubiera vuelto espeso. No era por el corte, ni siquiera…
La lluvia golpeaba suave contra los vidrios del apartamento de la calle 13, en el barrio San José, mientras el cielo se ponía de un gris plomizo que recordaba al humo de…
La luz del sol se deslizaba por las rendijas de los estores semicerrados del estudio, dibujando rayas doradas sobre el suelo de roble pulido. El aire olía a madera…
La primera vez que vio a Valeria, estaba parada junto al bar del *Clavo y Hueso*, un local de la Loma de la Virgen que nadie encontraba si no lo buscaba con intención.…
Ayer fue el primer viernes que no cerré la puerta con doble giro. No porque me olvidara, sino porque la llave de plata ya no estaba en mi mano derecha, sino en la de…
La llave giró en la cerradura con un chasquido suave, casi imperceptible, pero Elena sintió el estremecimiento en la nuca antes de abrir la puerta. No era la primera vez…
La casa de Xochimilco estaba silenciosa, salvo por el murmullo del agua en el canal y el crujido de las maderas viejas bajo el peso de los pasos. El aire olía a humo de…
Eran las once y pico de la noche, y el aire en el barrio La Candelaria olía a jazmín y lluvia cerca de venir. Fernanda, sentada en el banco del parquecito de su…
La primera vez que sentí su olor en el viento fue un miércoles de julio, cuando el sol pegaba con fuerza en el asfalto y las hojas de los árboles se aferraban a la…
La lluvia golpeaba suavemente contra los cristales del ático de Condesa, como si el cielo también estuviera conteniendo la respiración. En el centro del espacio —un…
La música latía como un corazón acelerado tras la pared del patio trasero. Las luces de neón del vecino, los Ríos, parpadeaban sobre las copas de los árboles,…
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