El Nudo de la Cuerda
La primera vez que vi a Lucía con esa correa de cuero negro ajustada alrededor de su cuello, no supe si respirar o temblar. Estábamos en su taller de costura, en el…
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Juegos de poder.
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La primera vez que vi a Lucía con esa correa de cuero negro ajustada alrededor de su cuello, no supe si respirar o temblar. Estábamos en su taller de costura, en el…
La sala de estar del castillo de Montalvo olía a cera de abeja, madera envejecida y el ligero perfume de jazmín que la duquesa usaba siempre. Luces tenues proyectaban…
La habitación olía a incienso indio y sudor. Lucrecia lo había prendido antes de entrar, un palito delgado que arrojaba humo azulado y denso, cargado de cardamomo y…
El sol se hundía en el horizonte como una moneda de cobre ardiendo, y el puerto de Cartagena exhala el olor a sal, a pescado fresco y a madera vieja que no se seca del…
La luz del atardecer se colaba por las persianas de ratán en el estudio de la casa de Belgrano, teñida de ámbar sobre los muebles de caoba y los libros encuadernados en…
Yo todavía siento el calor de su mano sobre mi nuca cuando me pidiéndome que cerrara la puerta con llave. No era la primera vez que me quedaba después de hora, ni la…
Me llamó apenas pasadas las ocho de la noche, con la voz low y medida, como si hubiera ensayado cada sílaba frente al espejo. «Vendrás a recoger tu castigo». No era una…
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del loft de la zona alta de Medellín, mientras Isabela bajaba los peldaños de madera con pasos medidos, el sonido de…
La primera vez que lo vi en la cafetería de la esquina, pensaba que era solo otro cliente más: alto, pelo oscuro cortado al estilo militar, camisa blanca bien planchada,…
Yo nunca pensé que iba a terminar así. Me llamó por WhatsApp a las 11:37 de la noche, con una foto de sus piernas cruzadas, sin bragas, y una sola palabra: “Ven”. No…
La luz del atardecer se colaba por las rendijas de los persianas cerradas, dibujando rayas doradas y pálidas sobre el piso de madera envejecida. En el centro de la…
La llave giró en la cerradura con un suave *click*, como un suspiro contenido. La puerta se abrió apenas un palmo, suficiente para que Lucía entrara y cerrara tras de…
A los treinta y tantos, aprendí que el silencio puede ser más caliente que cualquier palabra. Todo empezó una tarde lluviosa en la biblioteca universitaria, donde yo…
La primera vez que la vi, me di cuenta de que era peligrosa. No por lo que decía, ni por cómo se movía —aunque sí, también— sino por cómo se detenía. Una pausa…
La casa olía a pintura fresca y madera recién lijada. Mateo, aún con las manos manchadas de polvo y el sudor pegándole la camiseta a los hombros, cerró la puerta del…
La tarde en Medellín se derretía como caramelo en la piel: calurosa, pegajosa, dulce. En el rincón de *La Esquina del Viento*, un café de barrio con paredes de ladrillo…
La luz del atardecer se colaba por la ventana polvorienta del cuarto trasero de la casa de Mateo, pintada de verde viejo y olor a madera mojada. Afuera, el río Mocoa…
Nunca supe si ella quería que la descubriera o que la descubriera sin saberlo. Todo comenzó con una cuerda. No una cuerda cualquiera: una cinta de seda negra, gruesa,…
La lluvia golpeaba suavemente los cristales del estudio de arte en el barrio Roma, donde los ecos de la ciudad se disolvían tras gruesas cortinas de lino gris. En el…
Vos sabés cómo es cuando te paga el jefe un viernes a las 13:30 y vos ya estás en el subte con la camisa por fuera, la corbata aflojada, y el cerebro en modo “cero…
El Gesto que Me Rendía Yo lo conocí en el barrio antiguo, en una tienda de discos de vinilo que olía a madera vieja y polvo dorado. Él estaba allí, entre los estantes…
Yo no soy de esos tipos que les encanta jugar con bebés. Pero mi novia, Lucía, sí. Y no me refiero a los niños reales, sino a los pañales. A los pañales grandes. A los…
La puerta del baño se abrió con un chirrido suave, y Emiliano salió desnudo, con el cuerpo aún brillando por el agua con la que se había limpiado. Una toalla colgaba de…
La puerta del estudio se abrió con un suave chasquido de madera envejecida, y Lucía entró con los tacones altos que chirriaron apenas sobre el parqué. La habitación olía…
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