El primer beso de los guantes de látex
Nunca había estado tan nervioso en toda mi vida. Sentado en el borde de la cama, con los guantes de látex negros apretados entre los dedos, sentía el latido de mi…
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Fetiches y fijaciones.
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Nunca había estado tan nervioso en toda mi vida. Sentado en el borde de la cama, con los guantes de látex negros apretados entre los dedos, sentía el latido de mi…
Luisa entró a la ferretería «El Tornillo Feliz» a las 4:47 p.m., con el sol del mediodía calentándole el cuello y una bolsa de plástico con dos botellas de gaseosa y un…
La primera vez que vi a Mónica en la terraza del club de tango, estaba sentada sola con una copa de mezcal en la mano, los codos apoyados en la baranda de madera, la…
La luz del sol aún no había alcanzado las fachadas polvorientas de la calle 21 cuando el olor a arepa recién hecha y café recién colado se mezcló con el perfume de…
Era una noche de junio en la que el aire se había vuelto pesado, como si la ciudad entera estuviera conteniendo la respiración. Lucas, de 32 años, con el cuerpo aún…
Era una tarde de junio en Coyoacán, donde el sol se colaba entre los álamos como si tuviera prisa por besar el suelo antes de que la sombra lo devorara. La calle estaba…
Nunca imaginé que una simple hebilla de cuero me cambiaría la vida. Pero así fue: una tarde de octubre, en el rincón polvoriento de una tienda de antigüedades del Centro…
La llave chirrió al girar en la cerradura de la bodega del edificio. No era la primera vez que Edgar entraba ahí —sí, era el encargado de mantenimiento y tenía llave…
Nunca imaginé que la vida me depararía algo así, pero desde que me mudé al quinto piso, todo cambió. Mariana, la vecina del cuarto, me sonreía cada vez que nos…
En el fondo del barrio de Belgrano, en un depto que huele a polvo viejo y café quemado, Lucas se preparaba para su ritual. No era nada sofisticado: una soga de nailon,…
El aire del cuarto olía a lavanda y humedad. Camila tenía las ventanas abiertas de par en par, dejando que la llovizna de junio acariciara su piel con dedos fríos que se…
La luz del atardecer se deslizaba por la terraza de cemento de la casa de Xochitl, tibio y espeso como miel diluida en agua. El aire olía a tierra mojada, a albahaca…
Me llamó apenas pasadas las ocho de la noche, con la voz low y medida, como si hubiera ensayado cada sílaba frente al espejo. «Vendrás a recoger tu castigo». No era una…
La primera vez que Daniel vio los zapatos, pensó que era casualidad. Eran de tacón medio, de cuero negro mate, con una hebilla delgada en el tobillo que se ajustaba como…
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del loft de la zona alta de Medellín, mientras Isabela bajaba los peldaños de madera con pasos medidos, el sonido de…
La manija de bronce estaba fría bajo los dedos de Clara, pero no por la temperatura de la madrugada. Lo sentía en la yema de los dedos, una sensación que viajaba por el…
La luz del atardecer se colaba por las rendijas de los persianas cerradas, dibujando rayas doradas y pálidas sobre el piso de madera envejecida. En el centro de la…
La primera vez que la vi, estaba sentada frente al espejo de cuerpo entero de su habitación, desabotonándose la blusa con una lentitud que parecía una oración. Yo estaba…
Yo nunca creí que algo tan absurdo pudiera volverse tan caliente. La primera vez que vi a Valeria con los aretes —sí, plátano, como los de plátano macho, dorados,…
La primera vez que Laura vio a Santiago con los guantes de cuero, supo que algo cambiaría. No fue un presentimiento ni una corazonada: fue una certeza física, un…
La tarde en Medellín se derretía como caramelo en la piel: calurosa, pegajosa, dulce. En el rincón de *La Esquina del Viento*, un café de barrio con paredes de ladrillo…
Yo siempre supe que Luis era diferente. No por lo evidente —que sí lo era— sino por esa manera tan suya de mirar, de guardar silencio cuando otros charlaban, de mover…
Nunca supe si ella quería que la descubriera o que la descubriera sin saberlo. Todo comenzó con una cuerda. No una cuerda cualquiera: una cinta de seda negra, gruesa,…
La lluvia fina de junio pegaba al vidrio del living como un suspiro constante. Federico, con la camiseta de algodón desabotonada hasta el ombligo y las piernas cruzadas…
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