La primera vez que me ató
Nunca pensé que algo así me pasaría a mí. Yo, que siempre fui de amores discretos, de miradas que se cruzan y se apagan antes de encenderse, de noches de cama fría y…
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Ver las 29 categorías →Escribo lo que pasa cuando se apaga la luz y quedan solo la piel y las palabras. Me obsesionan los detalles: un roce, un suspiro, lo que nadie dice en voz alta.
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Nunca pensé que algo así me pasaría a mí. Yo, que siempre fui de amores discretos, de miradas que se cruzan y se apagan antes de encenderse, de noches de cama fría y…
En Medellín, donde el calor pega como una segunda piel y el aire huele a ropa recién planchada y jazmín, doña Luz tenía su lavandería en el bajo de un edificio de…
La lluvia de verano caía espesa y caliente sobre el barrio de Almagro, empapando los adoquines de la calle Honduras y haciendo brillar el farol de hierro forjado en la…
Nunca me imaginé que esto me iba a pasar a mí, pero acá estoy, con la concha húmeda y el corazón a mil, todavía temblando por lo que pasó hace apenas una hora. Me llamo…
Era una noche cálida de mediados de otoño, cuando el aire aún conserva el perfume del verano, pero ya anuncia el abrazo suave del fresco nocturno. En el pequeño…
Nunca imaginé que un silencio pudiera tener peso, pero aquel día, mientras el tren se detenía con un suspiro de hierro en la estación de Retiro, sentí cómo el aire entre…
La casa estaba en silencio, solo rota por el leve crujido de la madera del piso bajo sus pies descalzos. Ella, de pie frente al espejo del dormitorio, se alisaba el…
El sol se deshacía en el horizonte como si el cielo mismo se licuara, pintando el cielo sobre Cartagena de tonos miel, naranja y violeta. En la terraza de una casa…
Nunca se me hizo raro que me atrajeran los hombres negros. No por fetiches ni estereotipos baratos, sino por algo más profundo, como si en su piel oscura, en su forma de…
La noche caía sobre la ciudad como un velo húmedo, impregnado del aroma de la lluvia reciente y el asfalto mojado. En una esquina de la avenida, donde los edificios…
La casa estaba en silencio, solo interrumpido por el leve chisporroteo de las velas que flotaban sobre la mesa del comedor. Habían pasado diez años desde la primera vez…
El sol de la tarde caía a plomo sobre la sabana, pintando el cielo de un anaranjado encendido, como si el mismo firmamento se hubiera prendido en llamas por lo que había…
La luz del atardecer se colaba por las persianas de madera en el departamento del piso once, teñida de dorado y melón maduro. En el sofá, entre almohadones que aún…
Nunca imaginé que sería él quien me abriría de esa manera. No es que tuviera miedo, pero el culo… siempre lo había tenido como zona prohibida, sagrada. Hasta que llegó…
Yo no creía en las obsesiones hasta que conocí a la mujer del antifaz. Fue en uno de esos eventos privados a los que uno llega por invitación, por boca de amigo, por…
Nunca se me olvidará el olor de su piel aquella tarde, como si el calor del verano se hubiera condensado en su nuca, en el hueco donde el cabello se riza cuando sudas un…
La primera vez que lo vi, estaba empapado. Literalmente. La lluvia caía como si el cielo se hubiera partido en dos, y él, con su camisa pegada al pecho, se paró bajo el…
Nunca imaginé que una simple cena con amigos terminaría así. Todo comenzó con una invitación casual: “¡Ven, es solo para despedir a Sofía antes de que se vaya a…
La pantalla se iluminó con un suave destello azul, como si la noche misma hubiera decidido susurrarle su nombre. Lucía apoyó la frente contra el cristal frío del…
La habitación olía a madera vieja y a gardenias recién cortadas. El aire, espeso por la humedad de la tarde, se colaba por la ventana entreabierta, cargado de aromas de…
La habitación olía a sal y a sudor seco, a sexo antiguo y piel recién frotada. Las cortinas estaban cerradas, pero entre las rendijas se colaba una luz amarillenta de…
La luz del atardecer entraba sesgada por los postigos entreabiertos del cuarto piso del edificio de departamentos en la Roma Norte, tiñendo de oro viejo la piel desnuda…
La casa de las afueras de Tepoztlán olía a tierra mojada y eucalipto. Era una casona vieja, de muros gruesos y techos altos, con ventanas que gemían al viento del sur.…
Vos no sabés cómo empezó todo. Quizá fue por la mirada, larga y baja, que le tiraste desde el umbral de la cocina cuando él se agachó a buscar una cerveza en la…
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