El Calor Del Almendro
La casa de la abuela seguía oliendo a canela y tierra mojada, pero eso era lo único familiar. Lalo se secó el sudor de la frente con la manga de la camiseta y miró por…
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Ver las 29 categorías →Sin nombre, sin filtros. Cuento lo que pasó tal cual fue, en primera persona y sin maquillaje. Confesiones reales, crudas.
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La casa de la abuela seguía oliendo a canela y tierra mojada, pero eso era lo único familiar. Lalo se secó el sudor de la frente con la manga de la camiseta y miró por…
La puerta del cuarto de visitas estaba entreabierta. Un haz de luz del pasillo entraba por la rendija y se extendía como una cinta dorada sobre el suelo de madera,…
La luz de la luna entraba por las rendijas de las cortinas, dibujando líneas plateadas sobre la alfombra desgastada del living. Lucas había invitado a Mariana y a Diego…
El sol de mediados de junio pegaba fuerte sobre el concreto del estacionamiento del Bar La Esquina, donde los camiones de reparto estacionaban como toros cansados y los…
La lluvia golpeaba el techo como si el cielo quisiera romperlo. Mariana se recostó en el sofá, con los pies descalzos sobre el cojín, el vestido corto subido hasta la…
Yo la vi por primera vez en la cafetería de la esquina, ese lugar donde los vecinos del barrio nos encontramos sin buscarlo, como si el universo hubiera puesto un imán…
Todo empezó por accidente. O por casualidad, como decimos en Medellín cuando algo no lo planeaste pero tampoco te quejaste. Estaba subiendo el volumen del celular porque…
Se llamaba Valeria. Yo la conocía solo por su voz y el brillo que le ponía a las fotos que me mandaba. Era de Medellín, como yo, y desde el primer mensaje que le escribí…
En el fondo del barrio de Belgrano, en un depto que huele a polvo viejo y café quemado, Lucas se preparaba para su ritual. No era nada sofisticado: una soga de nailon,…
La música latía con fuerza en el pecho de Lucía mientras se ajustaba el cabello con los dedos, observando a Ana por primera vez esa noche. Estaban en el departamento de…
Ayer pasó. Sí, la muy cabrón de mi vecina del cuarto piso, la que se llama Mariana y siempre me saluda con esa sonrisa de boca cerrada en el elevador, me llamó ayer a…
La lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del departamento del quinto piso mientras él colgaba la chaqueta en el perchero del hall. Ella ya estaba allí, de pie…
Ayer, mientras preparaba café, sentí el mismo calor que hoy —no en el aire, ni en la taza, sino en la forma en que tu mirada se deslizó por mi espalda cuando creíste que…
La primera vez que Laura vio a Santiago con los guantes de cuero, supo que algo cambiaría. No fue un presentimiento ni una corazonada: fue una certeza física, un…
La casa de Mateo quedaba en el fondo de un barrio tranquilo, detrás de un jardín con árboles altos que filtraban la luz del atardecer. Lo conocía desde hacía años:…
La lluvia golpeaba el techo de la casa como si alguien estuviera tirando piedras pequeñas contra el metal. Claudia se había quedado sin luz, y el candil que había…
La fiesta vibraba con el bajo de *La Bomba* que salía del living, mezclándose con las risas y el olor a cerveza y humo de tabaco. Lucía, pelirroja, ojos verdes y caderas…
Apenas te vi, supe que iba a cogerte esa noche. No fue una corazonada ni un presentimiento. Fue el modo en que te inclinaste para tomar el último taco de carnitas del…
Vení, sentí que me callaba un poco cuando abrí la cámara. No era la primera vez, pero igual me puso nervioso ese destello del micrófono que encendió. La pantalla se…
Fue un jueves lluvioso de mayo, el cielo parecía derramar todo lo que guardaba en la ciudad, y yo estaba atrapado en mi apartamento, con el aire acondicionado haciendo…
La luz del atardecer entraba por las ventanas del loft de Elena, teñida de ámbar y dorado, como si el sol hubiera decidido quedarse un rato más. Ella estaba sentada en…
La puerta del taller se abrió con un chirrido suave y la luz del mediodía entró cortada en tiras doradas sobre el concreto. Clara entró con los pasos lentos de quien…
Me llamo Lucía. No me corrigen si decís “Lucas”, pero prefiero que me digas Lucía. No es que me cueste, es que merece la pena escuchar el nombre que elegí, como uno…
Era jueves, día de limpieza en el edificio, y el silencio del pasillo se sentía más espeso que de costumbre. A las 17:42, cuando el ascensor se detenía en el cuarto piso…
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