Lo que pasó en el cuarto de visitas
Yo soy Diego Salas, y aunque suene raro, hoy voy a contar una historia que me quemó los ojos y el pecho, como cuando te acuerdas de algo que no debiste ver… pero que no…
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Erotismo con carga emocional.
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Yo soy Diego Salas, y aunque suene raro, hoy voy a contar una historia que me quemó los ojos y el pecho, como cuando te acuerdas de algo que no debiste ver… pero que no…
La casa de la tía Graciela olía a albahaca frita, a vino tinto viejo y a esa mezcla de perfumes caros que se quedan pegados al polvo del aire. Era una noche de…
La primera vez que lo vi, estaba sirviéndole café a mi hermana menor —una chiquilla de veinticinco que aún no entiende que el mundo no gira en torno a sus ganas de…
Me llamo Lucía. No me corrigen si decís “Lucas”, pero prefiero que me digas Lucía. No es que me cueste, es que merece la pena escuchar el nombre que elegí, como uno…
A las 10:47 p.m., mientras la lluvia golpeaba suavemente contra las ventanas del apartamento de Valentina, su teléfono vibró sobre la mesa de madera oscura. Ella,…
La luz del sol se colaba por las rendijas de los postigos entreabiertos, dorando el polvo flotante y acariciando los hombros desnudos de Lalo, que aún dormía boca abajo,…
La primera vez que vi a Lucía en el cerro de la Graña, pensó que era un turista más con cámara y sudadera de algodón. Yo, en cambio, la había estado observando desde la…
La lluvia golpeaba suavemente contra los ventanales del café La Esquina, un lugar antiguo que olía a café recién molido, madera envejecida y papel viejo. Eran las 22:17…
La luz del atardecer se deslizaba por las persianas de mimbre del salón de la casa de Barrio Norte, estampando rayas doradas sobre el piso de taracea. El aire olía a…
La lluvia golpeaba suavemente las ventanas del *Café de la Esquina*, ese lugar tranquilo donde los vecinos del barrio San Ignacio se reunían a leer, a hablar de la vida…
La casa de Pedro y Fernanda estaba envuelta en el silencio cálido de la siesta mexicana: el sol de junio pegaba fuerte contra las persianas medio cerradas, dejando pasar…
No supe que lo sentiría hasta que sus dedos rozaron mi muñeca mientras servía el whisky. No fue un accidente. Fue una advertencia. Una promesa. Mi hermano mayor, el…
La lluvia golpeaba suave contra los vidrios del apartamento de la calle 13, en el barrio San José, mientras el cielo se ponía de un gris plomizo que recordaba al humo de…
He descubierto que mi amor por los botones no nació de una obsesión infantil ni de una casualidad estética. Nació contigo. Recuerdo aquella tarde de octubre en que, por…
Era jueves, día de limpieza en el edificio, y el silencio del pasillo se sentía más espeso que de costumbre. A las 17:42, cuando el ascensor se detenía en el cuarto piso…
La luz del sol se deslizaba por las rendijas de los estores semicerrados del estudio, dibujando rayas doradas sobre el suelo de roble pulido. El aire olía a madera…
Era jueves, y el aire en el apartamento de Valeria olía a café recién hecho, a vainilla quemada y a sudor seco de la caminata desde la parada del Metrocable. Ella subió…
Yo nunca había tenido una primera vez que se sintiera tan lenta. No por falta de intención, sino por la forma en que el tiempo se detenía entre las palabras no dichas,…
Yo nunca pensé que esto me pasaría. Que yo, Camila, mujer casada de treinta y dos años, madre de dos niños, fiel a su marido desde los veinte, terminaría follando contra…
A veces, lo más intenso no ocurre entre risas ni palabras apresuradas, sino en ese instante en que el tiempo se detiene, y todo lo que hay es la respiración del otro, el…
Eran las once y pico de la noche del viernes, cuando el calor ya no daba tregua y el aire se pegaba al cuerpo como una segunda piel sudorosa. Daniel subió las cinco…
La primera vez que noté el cambio fue en el ascensor del Hotel Metrópolis. Subíamos al duodécimo piso, dos pasos de distancia entre nosotros, pero el aire se volvía…
La luz del amanecer le entraba por la ventana como un dedo lento, acariciando el contorno de su espalda. Camila estaba despierta, pero no se movía. El calor del cuerpo…
Nunca creí que un espejo pudiera cambiar mi vida. No uno de esos baratos, empañado en las orillas, sino ese que mi mamá colgó en el pasillo de la casa vieja, justo antes…
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