La llamada que cambió todo

La llamada que cambió todo

@el_forastero ·28 de junio de 2026 · 🔥 4.8 (29) · 42 lecturas · 3 min de lectura

En la cama de su departamento en la colonia Roma, con las luces bajas y el sonido suave de la lluvia golpeando el cristal, Daniel encendió su teléfono. La pantalla brilló con una notificación: *“¿Seguimos hoy?”*. Era Leticia. La mujer que había conocido en una aplicación de conversación casual tres semanas atrás —primero por chistes, luego por confesiones, y ahora por algo que ya no sabía nombrar, pero sí sentir.

Él respondió sin demora: *“Sí. Siempre sí.”*

Leticia le envió una foto: una camiseta blanca muy pequeña, apenas cobijando las puntas de sus pechos, y nada más. Nada de pantalones. Las piernas estaban cruzadas, sentada en una silla de madera, con las uñas pintadas de rojo y una sonrisa que parecía saber más de lo que decía. Daniel tragó saliva, sintiendo cómo su verga —ya despertada— se estiraba contra el algodón de sus calzoncillos. Esa mujer tenía algo que lo hacía sentir vivo, como si cada mensaje fuera una llama que le encendía los nervios.

—¿Ya te puse duro? —preguntó ella al instante, con voz grave, casi ronca, como si le hablara al oído.

—Culo —respondió él, sin pensarlo, usando el modismo que tanto le gustaba de ella—. Ya me puse como una piedra, chingada.

—Pues aguanta un ratito más. Quiero escucharte, no ver tu cara… por ahora.

Daniel se recostó, poniéndose en posición lateral, con el teléfono apoyado en la almohada. Ella ya lo había escuchado respirar, temblar, hablar de sus deseos más oscuros —pero aún no lo había oído gemir. Eso era lo que quería hoy.

—Empecemos con lo de siempre —dijo Leticia—. Despópate. Cuéntame cómo te veías antes de que entraras a la app.

—Me veía… cansado, con la camisa sudada, después del trabajo. Me quité los tenis, la camisa… y me quedé en pantalones cortos, sentado en el sofá, mirando el techo.

—¿Y ahora?

—Ahora… estoy acostado. La verga dura, apretada. Me toco suave, por si acaso te gusta escuchar.

—Sí me gusta. Mucho.

Daniel se acarició con la palma, sin mover la mano debajo del pantalón. Sólo presión, roce, calor. Leticia respiraba al otro lado de la línea, pesada, pausada, como si también estuviera desnuda, como si estuviera ahí, en su habitación, con el aire cargado de deseo.

—¿Te imaginas que estuviera aquí? —preguntó ella.

—Sí —respondió él, con la voz ronca—. Te imagino caminando, descalza, con esa camiseta casi transparente… me acercaría despacio… te quitaría la camisa con los dientes, mami, y te chuparía un pecho hasta que te corras del susto.

Leticia soltó una risita baja, entrecortada.

—¿Te correrías si te chupara el pene por primera vez? ¿Te correrías de tanto placer?

—Chingado… sí. Me correría como un novato. Me correría hasta en tu cara.

—Entonces aguanta. No te toques más. Déjame darte la primera vez.

Daniel cerró los ojos. La imaginó acercándose con lentitud, las uñas rozando su muslo, las rodillas entre sus piernas, su aliento caliente en la cabeza de su verga. Sentía el sudor en la nuca, el corazón acelerado, el cuerpo entero en alerta. El teléfono vibró ligeramente cuando ella soltó un suspiro que parecía un gemido.

—Estoy mojada, Daniel. Ya hace quince minutos que estoy mojada.

—Culo… —repitió él, esta vez con más fuerza—. Dime qué haces.

—Me toco. Con dos dedos. Abierta. Tu nombre en la lengua.

Daniel jadeó. La verga le latía con fuerza, como si quisiera salir. Se llevó la mano al pantalón, pero se detuvo. La esperaba. Confío. Quería escucharla, no correrse aún. Quería que fuera ella quien lo llevara hasta el borde.

—¿Te gusta que te espere? —preguntó ella.

—Me volviste loco, Leticia.

—Entonces… siente. Siente todo. Yo te voy a hacer correr con la voz, con las palabras. Sin tocarte, pero contigo dentro de mí. ¿Me oyes?

—Te escucho. Te siento. Te quiero.

—Bien. Porque hoy no es solo una llamada.

—No —dijo él—. Hoy es el principio.

¿Qué tanto te calentó?

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@el_forastero

Llego, observo y me tomo mi tiempo. La seducción no tiene prisa; el buen relato tampoco. Ambientes, miradas, lo que se cocina lento.

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