Mi esposa y yo somos bisexuales

Mi esposa y yo somos bisexuales

@alexandersosagt ·12 de octubre de 2026 · 🔥 0.0 (0) · 0 lecturas · 10 min de lectura

Soy bisexual, desde muy joven, mientras mi mujer descubrió su bisexualidad cuando empezamos a hacer tríos. Aquí contaré mi primera experiencia sexual con otra persona, que fue con un compañero de colegio, Gustavo. Y fue delicioso. Él me sedujo un fin de semana que fuimos a la playa. Después de nadar fuimos al cuarto a secarnos y a ponernos un traje de baño seco, pero él se quedó desnudo frente a mí y se exhibía al mismo tiempo que se pasaba la toalla por la verga... y yo veía su cuerpo, desnudo, moreno y esa verga deliciosamente morena, muy oscura... y que ya se le paraba. Por supuesto que yo en ese tiempo ya me masturbaba mucho y veía revistas porno, pero nunca había tenido contacto sexual con nadie. Él seguía agitando su verga, ya dura y parada, frente a mí; y me dijo que la tocara, que sintiera lo caliente que la tenía. Yo no me tardé más de 2 segundos en agarrarla y sentir su piel que verdaderamente estaba caliente. Él suspiró al sentir mi mano y así como yo hacía con mi verga cuando me pajeaba, empecé a sobar la de él, a agarrarla con la mano completa y vi cómo le empezó a salir precum del glande, igual como me salía a mí, así que lo toqué y lo esparcí por toda la cabeza de su verga, sintiendo cómo se mojaba y mis dedos resbalaban por esa piel, nueva para mí... era una sensación deliciosa. Y en ningún momento sentí repulsión o por mi mente pasó que eso era un acto homosexual... era simplemente sexo... y sexo con una persona real y no solo con mi mano al masturbarme. Era la oportunidad de sentir otra piel y tocarla... y olerla... y chuparla, como siempre lo quise hacer. Éramos dos jóvenes teniendo sexo porque en ese tiempo era muy difícil tener acceso sexual a una mujer de nuestra edad y menos con una prostituta. Así que nunca pensé en rechazar la verga de mi amigo, al contrario, era como un regalo. Y como yo estaba desnudo también, él me agarró la verga y yo ya la tenía parada; pronto los dos nos sobábamos y nos acariciábamos las vergas y nos untábamos el precum en nuestros glandes y fue fácil porque los dos éramos circuncidados (aunque amo las vergas con prepucio, y que he podido conocer muchas veces). Estuvimos así un rato más, parados, uno frente al otro metiéndonos mano. Y entonces yo le sugerí que nos acostáramos en la cama y así sentí por primera vez un cuerpo desnudo junto al mío, nuestras piernas se tocaban y casi al mismo tiempo, sin soltarnos las vergas, nos empezamos a sobar los pechos, los pezones, las axilas... y yo no aguanté las ganas y sin decirle nada me incliné en su pecho y le empecé a chupar sus pezones (negros, porque él es moreno) y él gemía de placer y yo sentía que sus pezones crecían y se ponían duros dentro de mi boca... era de lo más delicioso que había hecho hasta ese momento... aunque lo que siguió después fue mil veces mejor. Empecé a pasar mi lengua por su pecho y fui hacia su axila y me encantó el olor y el sabor, porque a pesar de que acabábamos de nadar en la piscina, el calor era tanto que él ya empezaba a sudar y además su olor natural a piel era bastante fuerte y delicioso. Le olí la axila y pasé mi lengua por sus pocos pelos negros que tenía... y mis manos no dejaban de sobar su cuerpo y su verga... sus pocos pelos púbicos me encantaron, negros y gruesos y jugué con ellos. Y él, Gustavo, replicaba con sus manos lo que yo le hacía... yo no sabía qué era más rico, si tocarlo o que él me tocara a mí. Era un mezcla de emociones y los dos temblábamos, seguro de nervios y de placer (después me contó que ya había podido tocar las vergas de otros dos compañeros del colegio, y que se habían pajeado unos a los otros). Y aunque Gustavo inició esa sesión de sexo juvenil, en realidad fui yo quien tomó la batuta y fui más proactivo y él respondía a mis caricias. Después de oler y chupar sus pezones y axilas, no me contuve y fui a su cara... lo vi directo a los ojos y acerqué mis labios a los de él... yo nunca había besado a nadie, menos a un hombre... pero fue una sensación deliciosa sentir sus labios contra los míos e inmediatamente abrí mi boca y empecé a pasar mi lengua por sus labios... y cuando él los abrió sentí la delicia de su lengua empezar a jugar con la mía... y sentí el olor y el sabor de su saliva y me encantó... y al mismo tiempo que nos besábamos yo sentía cómo su verga palpitaba en mi mano, como brincando. Nos besamos y chupamos las lenguas por un rato y nuevamente fui yo quien tomó la iniciativa... dejé de besarlo y empecé a bajar por su cuello, su pecho y su estómago con mi lengua lamiendo su piel... y llegué a su pubis. Olí y lamí sus pocos pelos negros (a esa edad, yo ya tenía más pelo en mi cuerpo, mucho más en mis axilas y pubis y piernas; mientras que él era bastante lampiño. Y lo pude comprobar años más tarde cuando él fue el primer hombre que se cogió a mi mujer en el primer trío que hicimos con ella. Otra cosa que noté en ese primer trío con Gustavo y mi mujer, fue que la verga de él no era enorme como yo recordaba, sino bastante pequeña... de 4 pulgadas, pero deliciosa y oscura... y a mí mujer siempre le gustó porque ella prefiera las pequeñas y medianas a las grandes; y yo también y mejor si tienen su pellejito y son oscuras o negras). Al estar lamiendo el cuerpo de Gustavo pude apreciar las diferencias entre él y yo. Él moreno y yo blanco, su pelo púbico negro y el mío café. Su verga negra y la mía rosada, pero las dos eran cabezonas y con glandes grandes y tipo hongo. Y yo sentí que casi del mismo tamaño, pero la de él me parecía muy grande y gruesa y dura... como acero de dura pero forrado en seda... esa dureza/suavidad que solo conocemos quienes hemos agarrado una verga. De chupar los pelos de su pubis pasé a poner mi cara encima de su verga, la sentí caliente y suave, y la olí... y mis manos acariciaban los muslos de Gustavo y me fascinaba tocar su cuerpo. Y el olor a su verga y a sus huevos me encantó y no me resistí y empecé a lamer su verga... y a llenarla de saliva y en un momento empecé a chupar el glande y a sentir el olor y el sabor de su precum... igual al mío... y a mí ya me encantaba lamer mi precum de mis dedos cuando me pajeaba... y me metí su verga en la boca... y me la metí toda... no me molestó... y movía mi lengua y él se retorcía de placer y empecé a subir y bajar mi cabeza y sentía palpitar su verga dentro de mi boca y sus huevos se movían en mis manos... y no sé por qué pero llevé una mano a sus nalgas y las empecé a apretar... y sentí el sudor entre ellas... y también sentí que no tenía pelos (a diferencia mía que yo ya tenía bastante pelo entre las nalgas y alrededor de mi ano)... y sentí claramente cuando toqué su ano... arrugado y caliente... y empujé un dedo, pero por supuesto que no entró. En eso Gustavo casi que gritó que ya no aguantaba... que ya se venía... y después me dijo que era para advertirme que pronto saldría su semen y que yo quitara mi boca... pero yo no lo hice, al contrario, dejé su verga adentro y sentí cuando el primer chorro de semen caliente cayó en mi lengua... sentí el mismo olor y el mismo sabor que cuando yo lamía mi mano llena de mi semen cuando me pajeaba... Gustavo no sabía que yo amaba el olor y el sabor a semen y la sensación que me deja en la boca... y yo no sabía todavía que él también se lamía su semen al pajearse. Gustavo se retorcía con mi mamada... y me dijo que no moviera ni mi boca ni mi lengua, que su verga se ponía muy sensible al venirse... yo me quedé quieto y fue él el que empezó a meter y sacar su verga de mi boca, como cogiendo una pusa... y esa primera mamada de verga que di y el primer semen de otro que tuve en mi boca, me marcó para siempre. Y sentir cómo la verga de Gustavo se volvía chica y suave dentro de mi boca también me encantó... y desde ese día supe que quería seguir mamando vergas y cogiendo con hombres... a los pocos meses también confirmé que me encantaban las mujeres y coger con ellas (cuando me cogí a mi segunda novia, con la que también hicimos tríos con amigos y amigas e intercambios de pareja y unas orgías; y ella también era bisexual). Así supe desde esa temprana edad que yo era bisexual... aunque el término y lo que implicaba lo desconocía. Y por supuesto que después de la mamada de verga que le di a mi amigo, él me hizo lo mismo y me vine en su boca y con el semen en nuestras lenguas nos besábamos mucho. El olor a sudor, verga y semen que había en el cuarto era enorme. Y nos quedamos acostados desnudos y tocándonos todo el cuerpo y platicando de lo que acabábamos de hacer... y de lo que nos gustaría hacer. Esa tarde lo volvimos a hacer pero en 69... y en la noche nos acostamos en la misma cama... y además de tocarnos y mamarnos las vergas y chuparnos todo el cuerpo, empezamos a tocarnos y a lamernos el culo... y sí, esa noche los dos nos metimos la verga entre el culo... nos costó... y nos dolió un poco, la falta de experiencia y de conocimiento nos hizo empezar a experimentar como relajarnos, dilatarnos el culo primero con los dedos y qué lubricantes eran mejores... probamos con saliva y al final el que mejor nos lubricó fue la crema bronceadora... y así los dos nos pudimos coger por el culo... y sentir cómo él me echaba su semen caliente en mi recto fue maravilloso... y ya después supimos de cómo estimularnos la próstata y sentir más placer. Esa experiencia la repetimos durante varios fines de semana seguidos... y después cogimos por meses... y hasta lo hicimos con los amigos con los que él ya se había pajeado... y les encantó que les mamáramos las vergas y dejáramos que nos llenaran las bocas con su semen... pero nunca quisieron que les metiéramos los dedos ni las vergas en el culo, pero ellos a nosotros sí nos cogieron bien rico. Con Gustavo cogimos así por unos seis meses, pero casi al mismo tiempo él y yo tuvimos nuestra primera novia y así nos fuimos alejando... y fue muchos años después que yo lo contacté para que se cogiera a mi esposa en su primer trío HMH... y él accedió inmediatamente... pero me preguntó que si él y yo podríamos volver a coger en ese trío y le dije que sí... que era una de las cosas que más calentaban a mi mujer, porque ella sabía con todos los detalles lo que él y yo hicimos en nuestra juventud... y quería vernos coger. Pero esa historia la contaré más adelante. Espero sus comentarios.

También en: #guatemala#parejas#tríosIntercambios#bisexuales

¿Qué tanto te calentó?

0.0 · 0 votos
Reportar
Compartir

¿Te masturbaste con el relato?

0se masturbaron con este relato

¿Te masturbaste con el relato?

También en Bisexual

Más de @alexandersosagt

Ver autor →